En Busca de la Semilla de la Vida

En Busca de la Semilla de la Vida

1 marzo, 2017 Relatos Cortos Sin categoría 4
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En Busca de la Semilla de la Vida

La tierra no era más que montones de elementos químicos sólidos apiñados uno sobre otro, pero las leyendas decían que existían ciertas piezas, pequeñas como tornillos, las cuales al enterrarse y remojarse, podían crear estructuras fascinantes y variadas.

Conocía bien todos los procesos, había mucha información en la ya decadente base de datos global a la cual, quien quiera pudiera acceder desde cualquier parte del mundo, pero él era el único que quedaba para consultarla.

Probablemente deje de funcionar algún día, él no puede darle mayor mantenimiento ya que su estructura y programación no le permite hacer más, aun así, la consulta a diario mientras mira el rojo sol ocultarse en el horizonte.

Ya han pasado varios millones de años desde que fue abandonado a su suerte, sus creadores tienen paradero desconocido, pero los datos revelan que lo más seguro es que estén muertos, sus periodos de vida eran extremadamente cortos a diferencia del suyo que aparentemente resulto indefinido.

Su alta figura no se parece a nada de lo que hay a su alrededor. De cuerpo destartalado, el calor del sol ha destruido su recubrimiento que le hacía ver como sus creadores.

Sus piernas ya muestran rastros de corrosión. A veces le resulta difícil moverlas cuando ha pasado mucho tiempo quieto.

Su abdomen se ve hueco. Hay mucho espacio entre los componentes que quedan colgando de alambres del mismo material duradero del que está hecho el resto de su cuerpo, pero sabe que si se mueve muy bruscamente, estos se pueden arrancar.

Sus brazos, más desgastado que el resto de su cuerpo, tienen rastros de arañazos en su estructura básica de soporte debido a su constante exploración por zonas pedregosas por las que suele deambular.

Su cabeza, el simplemente no sabe cómo se ve pues, sus sensores ópticos están allí.

Su trabajo era simple.

Tenía que buscar exploradores perdidos por las áridas arenas del desierto y rescatarlos antes de que el abrazador sol los matara.

Gracias a él se salvaron muchas personas y se logró colonizar un gran área que ahora está llena de escombros de lo que fue una prospera civilización, similar a aquella vieja ciudad fundada en otro desierto y que también está en ruinas desde mucho antes.

En aquellos años según recuerda, existía un fluido extraño y peligroso, capaz de matar a quien cayera en él y a pesar de eso, ser muy utilizado por los humanos.

Siempre supo que debía cargar cierta cantidad en sus exploraciones y que este ayudaba a los exploradores extraviados a sobrevivir, pero le tenía miedo.

Un miedo extraño, anormal y fugaz que se perfilaba cada vez que se acercaba a cierta masa de agua cercana. Muy extraño pues él no estaba programado para tener miedo, pero ahora ya no hay nada que temer, desde hace miles de años que el agua desapareció.

La gran base de datos le ha alimentado todos estos años. Y él va a darle mantenimiento cada vez que puede.

Actualmente no queda ningún otro robot operativo y solo él es el último que deambula sobre la árida tierra, reseca gracias a la gigante roja que tiene por sol.

Su diseño es especial para soportar altísimas temperaturas e incluso se insinuó que resistiría caer a un volcán sin recibir daño alguno, pero su apariencia era similar a la de sus creadores para evitar causar terror entre los que iba a rescatar.

A menudo explora la tierra buscando esos extraños objetos que generaban vida.

Busco por todas partes y recolecto cualquier cosa que pareciera semillas o plantas, para cada vez que volviera a la gran base de datos a dar mantenimiento sembrarlos a su alrededor, con la esperanza de volver a ver las plantas que acompañaron e hicieron felices a sus creadores, y tal vez, volverlos a ver y a servirles como hace mucho no hacía.

El regresaba de su último viaje de exploración, con la energía de sus baterías al límite pero sin intenciones de darse mantenimiento.

Rodeando a la central había montones de cosas enterradas en patrones fractales.

En el flanco izquierdo se podían ver lapidas en forma de cruces y otras en formas de árboles.

Muchas formaciones rocosas retorcidas recordaban vagamente a árboles o personas y hasta había estatuas resquebrajadas sembradas por los alrededores.

Después de dar mantenimiento a la base de datos, salió con su última adquisición.

Una pequeña esfera que encontró entre recipientes de cerámica enterrados al fondo de unas catacumbas.

Tal y como era su rutina, cavo con sus manos hasta solo diez centímetros y deposito con cuidado la semilla.

La tierra reseca y arenosa ya no oponía tanta resistencia como al principio por lo que el número de arañazos en sus brazos eran pulidos por el desgaste de la fricción con la arena.

Y esperó. Tal y como había hecho desde hace millones de años, siguió esperando a que surgiera de la tierra y la cubriera con su sombra un imponente árbol, pero esto nunca pasaba.

Y desesperó.

En lugar de volver a salir de expedición, consulto una última vez la base de datos para saber en qué se equivocaba. Faltaba agua, pero esta dejo de existir desde que el calor de la gigante roja evaporo hasta los mares intercontinentales.

Cansado de esperar, recordó que el fluido que lo mantenía funcionando se veía como agua, así que desesperado arranco unos tubos de su pecho y regó la semilla, pero observo con desesperación como todo el líquido se evaporaba al tocar la tierra.

Ya incapaz de moverse, se quedó plantado junto a esa semilla, mientras esperaba que al menos ese vapor volviera en forma de lluvia y lo ayudara a levantarse, al igual como lo hacían los árboles en la antigüedad.


Nota del autor

Se supone que con el tiempo los procesos termodinámicos del sol llevaran a su crecimiento como gigante roja que crecerá hasta tragarse la tierra y otros planetas pero hay un intervalo de tiempo en el que la tierra sin atmósfera y sin agua sera poco mas que un desierto similar a Mercurio.

 

4 comentarios

  1. deshidrataste al robot :c

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