Relato para el reto blogger del grupo Deus Ex Machina, una historia que describa a la humanidad en algún lugar del gran filtro.


Cuando los enormes recursos del planeta no bastaron para alimentar las ambiciones de los humanos, pusieron todo su esfuerzo en acaparar los recursos de todo su sistema planetario, esto los convirtió en una civilización tipo II, pero a costa de su planeta de origen.

Si bien, aun podían conseguir recursos de allí, les resultaba especialmente imposible habitarlo por el daño que le hicieron, por lo que repartidos en colonias aisladas en cada planeta rocoso del sistema solar, se dedicaron a rehacer su vida tan cómoda como pudieron gracias a su posición como civilización tipo II.

La búsqueda de un nuevo planeta por habitar consumía recursos a niveles descabellados, obligando a la minería incluso en planetas gaseosos como Júpiter, llegando a extremos de extinguir por completo los anillos de Saturno, los cuales se estimaba en épocas anteriores, tardarían millones de años en desaparecer, sea convirtiéndose en pequeñas lunas o arrastrados por la gravedad de su planeta.
Las colonias a lo largo del sistema solar, sin embargo, se comportaban de una forma diferente de lo esperado.

Las noticias de que Fobos colisionaría contra marte no eran nuevas, se sabía de este evento desde hace mucho tiempo, casi desde su descubrimiento, pero la colonia no tomó ninguna medida preventiva.

Cuando las fuerzas de marea lograron quebrar a Fobos, todas las colonias advirtieron que debían buscar refugio hasta que la situación se estabilice, incluso les permitieron repartirse entre las demás colonias en otros planetas, pero no hubo respuesta.

Se escuchaban sus retransmisiones.

La gente bebía y comía alegre a pesar del riesgo.

Las fiestas y eventos sociales eran frecuentes y las emisiones de programación de entretenimiento nunca acabaron.

Incluso cuando la lluvia de fragmentos cayó en marte, alguna estación aun transmitía, hasta que acabo la energía almacenada y marte quedo totalmente en silencio.

La siguiente colonia en desaparecer fue la de Plutón.

Distantes y aislados vivieron en buen rendimiento gracias a la gran cantidad de recursos energéticos allí, pero no se volvieron a comunicar con las demás colonias.

Una sonda que pasaba por allí, reportaba congelamiento absoluto mientras recibía una última señal que se apagaba ante la falta de energía sobre un programa de chismes grabado hace quien sabe cuánto tiempo.

La colonia de Mercurio desapareció repentinamente también después de una llamarada solar, a pesar de tener escudos especialmente preparados para estos eventos. Su última transmisión sin embargo, fue la de un científico.

— Aquí la última transmisión de la colonia de Mercurio, civilización humana tipo II hacia el universo. Estamos solos. Estaremos solos. Hace frío, el Sol nos dará el calor que necesitamos.

La colonia de Venus volvió a la tierra.

Los habitantes no huyeron de allí, si no que viajaron a modo de turismo a aquel planeta gemelo que alguna vez fue azul.

Colonizaron la tierra una vez más.

La última colonia humana, civilización tipo II capaz de asimilar los recursos de todo su sistema planetario era un reducido grupo de personas, suficiente para repoblar el planeta entero pero entregado al hedonismo.

Los científicos, amargados, meditaban sobre el derecho de la humanidad de ser llamados tipo II viendo una alta tasa de analfabetismo en la población, que tan solo se dedicaba a los placeres de la vida y el entretenimiento trivial.
Los humanos se aburrieron.

La última colonia humana, habitante en la tierra, detuvo sus transmisiones sabiéndose sola en el universo y un científico dijo sus últimas palabras.

— Estamos solos, no representamos a los humanos pero la humanidad se ve representada por nuestros logros. Ya no existe el círculo de la vida, pero volvemos a él. Si hay alguien allí afuera y nos escucha de alguna forma, por favor, deje que el Sol acabe con nuestro recuerdo. Si no, el Sol acabara con nuestro recuerdo.

La última colonia humana se entregó al círculo roto de la vida durante una fiesta, los científicos se aburrieron, la gente no le interesaba sobrevivir. La tierra trató de asimilar a aquellos que le arrebataron todo pero ante su incapacidad, ahora yacen eternamente sobre el yermo desolado.

El Sol, ya sin combustible se expandió y elimino todo recuerdo y al universo no le importó.