Blog sobre literatura y creatividad.

Categoría: Talleres

Talleres en los que he participado.

Rover Curiosity. NASA

Sesgo de Curiosidad

Esta es mi participación para el taller #sorprendenos1 del grupo Fantasía y Ciencia Ficción. Escritores en Lineal donde buscamos asombrar al lector mediante un descubrimiento asombroso realizado por el rover Curiosity según las normas citadas en este post

(1355palabras) #noobcomplex

Sesgo de Curiosidad

A pesar de que el proyecto Galileo estaba oficialmente cancelado y la diosa había distribuido los recursos a la búsqueda de “El Cetro de la Diosa” y el desarrollo de la comunidad, aún quedaban algunos partidarios de la búsqueda de otros mundos. Esto se debe a que la programación original del proyecto estaba enfocada a conocer otras civilizaciones más allá del planeta Tierra y esto se implementaba en las nuevas generaciones como parte de su educación, por la cual su desempeño como proyecto de supervivencia fue más bien mediocre.

La tecnología de la que disponen los humanos hasta la fecha, es sin duda alguna, avanzada para lo que tenían al momento de su partida pero la educación de las clases, excepto las exploradoras, no incluía historia. Esto provocó una idealización de los descubrimientos recientes, los que fueron considerados como reliquias de alguna civilización avanzada que no pudo frenar su destrucción y cuyos rastros son la única evidencia de su existencia.

Este punto de vista idealista se encuentra fuertemente adherido a la mentalidad de los colonos gracias a la negativa a aceptar el retorno al planeta Tierra. La posibilidad de regresar al momento de la partida era tan remota que ni siquiera fue considerada, al punto de tratar de borrar de la memoria colectiva todo rastro de su anterior hogar.

Desde el aterrizaje, se han logrado establecer con éxito varias colonias en las cuales se busca asegurar la supervivencia de la especie, pero también la preservación de los conocimientos y recolección de datos. La minería de recursos se realiza con una limitada cantidad de robots especializados por lo que la materia prima aún es un bien escaso, pero se ha obtenido suficiente para desarrollar sistemas de comunicación sencillos cuyo coste energético es lo suficientemente reducido como para servir de apoyo a los grupos exploradores.

A pesar de que cada quien tiene su rol bien definido, el dilatado tiempo que hay entre descubrimiento y descubrimiento provoca que los investigadores se apeguen a un punto de vista sesgado sobre los artefactos que estudian, aunque la información que continúa liberando la diosa, ha permitido crear sistemas intérpretes para los protocolos de comunicación utilizados en el pasado.

Algunos grupos de investigadores, localizados en colonias cuyos recursos abundan continuaron desarrollando tecnologías de comunicación, las cuales combinadas con los protocolos antiguos terminaron enlazando algunas señales de origen desconocido.

Rápidamente, la observación de las ondas de radio se volvió una afición regular entre diferentes colonias.

El tanteo de frecuencias y protocolos llevó a la reapertura de las comunicaciones con algunos satélites en la órbita terrestre, los cuales, al estar al límite, reportaron la información que habían recolectado aunque gran parte de la información pasada había sido sobrescrita debido a su escasa memoria.

Las imágenes del planeta fueron hermosas.

Durante la travesía del proyecto Galileo, muchas fotografías fueron realizadas. Los planetas que se encontraban siempre estaban vacíos, muertos, en silencio o en alguna brutal reacción natural que restringía la vida en ellos.

Las fotografías que mostraban los satélites, aunque de baja calidad, dejaban ver un planeta lleno de vida y en constante cambio. El ciclo de los océanos alternaba entre inmersiones de grandes franjas de tierra que en muchos casos terminaban enterradas en arena.

Las colonias se agruparon en asociaciones de investigadores para comparar la información que obtenían. Pero no lograron retroceder el tiempo lo suficiente como para observar la caída de la civilización que los creó.

Durante mucho tiempo, los resultados de las observaciones no fueron más que datos geológicos de interés, pero ningún rastro de civilización. Al parecer, simplemente desaparecieron de la historia.

Una noche, cuando los investigadores celebraban toda la información recolectada, muchos estaban jactándose de tener una civilización avanzada entre manos. La posibilidad de que existan seres inteligentes aparte de los humanos los enloqueció de felicidad, al ser la respuesta a su propósito en la vida y, mientras contemplaban el cielo nocturno añorando aquella silenciosa aventura por el espacio, admiraron una hermosa lluvia de estrellas surcando el cielo de un lado al otro.

El grito desesperado de un joven investigador los despertó de su letargo. Una tras otra, las señales de radiofrecuencia quedaron silenciadas ante el desconcierto de los investigadores. Los últimos datos recolectados no mostraron ninguna anomalía aparente, aunque tampoco había evidencia de una lluvia de estrellas en el momento. Tras una fugaz discusión, todos estuvieron de acuerdo en que probablemente esos objetos que entraron a la atmósfera no eran meteoritos sino los últimos vestigios de los satélites cuya órbita finalmente dejó de ser sustento suficiente contra la gravedad y comenzaron a caer.

Resignados observaron las pantallas totalmente en silencio. Solo ruido blanco causado por la radiación de fondo era lo único que captaron las antenas y entonces todos recordaron el mismo silencio que les acompañaba en el espacio.

Mientras unos se comunicaban con otras colonias para mandar expediciones para que consiguieran recuperar los restos de los satélites, otros orientaban desesperadamente las antenas buscando alguna otra fuente de comunicaciones con la esperanza de oír algo más desde el cielo, sin resultado alguno.

Debido a la falta de pruebas de que quedara alguna señal más allá de la atmósfera, los recursos se distribuyeron en otros proyectos y poco a poco las antenas dejaron de apuntar al cielo.

Cuando la última antena estuvo a punto de ser reorientada, una tenue señal llamó la atención de los investigadores a cargo.

Agrupando los datos reunidos, aumentaron la potencia de las antenas una vez que se descubrió que existían sondas más allá de la órbita del planeta y apuntaron a un objeto celeste de color rojo desde el cual recibían la señal.

La fuente de comunicación se identificó como “Curiosity” y solicitó el descargo de los datos reunidos para liberar memoria. Sin pensar en las hipotéticas consecuencias sobre conjeturas de hipoteticas civilizaciones hostiles, aceptaron y analizaron los datos.

Imágenes tras imágenes de un yermo desolado, de aspecto rojizo por el óxido de hierro sobre la superficie fueron el común denominador.

Rocas, cráteres y una tenue atmósfera recordaron a los investigadores que los planetas más prometedores que encontraron durante su viaje eran inhabitables a medio plazo.

Maravillados por recibir comunicaciones de un lugar así, trataron de obtener la información de los sensores a bordo, pero muchos habían dejado de funcionar y los generadores no tenían suficiente potencia para alimentar los que aún podrían hacerlo.

Las cámaras, rotas por colisiones de objetos contundentes en las constantes tormentas de polvo, apuntaban al suelo, excepto una, que al estar rota, apuntaba al cielo y desde ahí fue posible observar un pequeño punto azul brillante. Los datos de la memoria, junto a la posición calculada indicaban que se trataba de La Tierra.

Aterrorizados al saber que ese planeta que era observado por la cámara rota era el lugar donde se encontraban, lanzaron comandos tratando de sacar más información que descartara la posibilidad de estar en la tierra, pero toda la información que obtenían sólo confirmaba esto.

Mientras se desataba una agria discusión entre los investigadores de diferentes colonias, la cámara captaba un enorme astro que se interponía entre ella y las antenas. Si la información reunida era correcta y aceptando que el planeta en que se encuentraban era La Tierra, entonces ese astro era la luna Fobos, cuya órbita cercana al planeta Marte lo sometía a tal fuerza de marea que había empezado a desmoronarse.

Mientras los investigadores continuaban discutiendo, grandes trozos de la luna caían ante la mirada atenta de la cámara del rover, el cual cortó las comunicaciones poco después de que una gran roca se dirigiera a gran velocidad hacia él.

El silencio del espacio fue lo único que logró calmar las peleas, el proyecto de encontrar nuevas civilizaciones finalmente fue abandonado.

Algún tiempo después, los datos que se habían descargado del Curiosity desataron la euforia entre la comunidad investigadora. Análisis en el laboratorio a bordo del rover indicaban la presencia de partículas de origen orgánico como señal inconfundible de vida extraterrestre. Sin embargo, su composición era idéntica a la encontrada en el planeta Tierra, recordando al meteorito ALH84001, cuyo origen probablemente marciano, había llegado al ser eyectado del planeta por un impacto de proporciones monstruosas.

Lo que le Pertenece al Mar

Esta es mi participación para el taller #completalahistoria del grupo El Ojo Critico donde completamos la historia según las normas citadas en este post

(510 palabras) #noobcomplex

Lo que le Pertenece Al Mar

Me descubrí con la mirada perdida en el cielo nocturno. La luna llena se paseaba con su brillante vestido blanco entre un manto negro parchado de nubes grises. El mar rugía a lo lejos y entonces me di cuenta de que estaba en una playa.

La arena de color claro resaltaba del fondo oscuro gracias a la luz de la luna. Se sentía áspera como un recuerdo lejano que apenas puedo divisar en el horizonte de mi memoria. Sentí mucho frio. Mi cuerpo pesaba y parecía hundirse en la arena que me lastraba tanto que no me podía mover.

La luna me contemplaba sin dejar su paseo nocturno mientras parecía que me hundía poco a poco, lenta e irremediablemente hasta que el mar comenzó a rugir cada vez más cerca. Un poco más cerca.

— ¿Sabes por qué ruge el mar?

Un recuerdo fugaz apareció en mi mente y acarició con calma mis oídos. Una voz familiar y delicada que parecía querer confiarme un secreto íntimo y a la vez trascendental. Cerré mis ojos esperando poder oír y pude sentir el agua acariciar mis pies. Un escalofrió recorrió mi cuerpo y el deseo de escapar se hizo más intenso. La arena no se movía pero reclamaba mi cuerpo. El mar avanzaba rugiente devorando la playa y arrastrándolo todo en su vaivén. Entonces volví a escuchar aquella suave voz.

— Puedes creerme. El mar reclama lo que es suyo.

Otra vez el mar reemplazó la voz con su rugido y la arena dejó de tragarme. Mi cuerpo pesado no respondió y el frio pareció capaz de fracturar mis huesos, destrozar mi carne y quemar mi piel.

El dolor se tornó insoportable y yo sin moverme. Las nubes avanzaban en su pacifica holgura y la luna me miraba desde lo alto.

— Llegará el día en el que nos separemos. Ya sabes, es lo normal. Aun si no estoy, quiero que mires fijamente a la luna. Ella te cuidará.

Mis ojos se llenaban de lágrimas conforme cada palabra acariciaba mis oídos y la desesperación inundó mi corazón.

Dejó de importarme que me tragara la arena. Dejó de importarme que me reclamara el mar. No quise volver a abrir los ojos al darme cuenta de que no había nadie a mi alrededor. Nadie a quien clamar por ayuda, ni siquiera para que me acompañase en esta triste despedida. Mi pecho se agitaba en pequeñas sacudidas del llanto contenido y me di cuenta de que seguía con vida.

— Abre los ojos. No es una despedida. Y aun si lo fuera, solo mira la luna. La soledad no es absoluta en este vasto mundo.

A pesar del suave susurro de mis recuerdos en mis oídos, cada palabra se sentía como una punzada en mi pecho que se movía cada vez más débil de tanto llorar. El mar ya me cubría hasta el cuello y entendí sus palabras “El mar reclama lo que es suyo”

Abrí los ojos y ya completamente a su merced, vi la luna vestirse de plata.

— Ah. No pude escapar, verdad? Espérame, voy de regreso.

Historia del café

Uno o Todos

Esta es mi participación para el taller  #quieroserprotagonista del grupo Acordes Literarios donde elegimos a una persona y lo hacemos protagonista de un relato corto.

(842 palabras) #noobcomplex

Uno o Todos

Historia del café
Historia del café

Klara toma un café en una de las mesas de un local en el centro de la ciudad. Lo hace con calma y sin perder de vista la calle y la gente que transita despreocupada. Cierra los ojos para disfrutar de cada sorbo a pesar de que de un momento a otro la tierra ha comenzado a temblar.

La gente se agita, algunos comienzan a murmurar posibles rezos a sus dioses de turno, mientras los cables del tendido eléctrico se mecen como niños jugando en un columpio. Entonces, la tierra deja de temblar.

La gente se siente satisfecha. Muchos se toman el pulso por el morbo de ver los efectos de tal susto. Conversan entre ellos y ríen de las muecas que pusieron al verse sacudidos súbitamente y las mofas se incrementan mientras la adrenalina va descendiendo. A pesar de que un temblor de ese tipo no es frecuente, todos siguen sus caminos hacia sus labores cotidianas y el flujo de la calle se restaura.

Ella toma un pequeño pan que ha pedido junto al café. Se toma su tiempo para sentir su aroma pues aún está caliente, recién salido del horno. A pesar de que casi no quedan comensales en las otras mesas, ella permanece calmada y moja su pan en el café. Entonces comienza a llover.

El flujo de la calle no se detiene a pesar del torrencial aguacero. La gente corre desesperada al darse cuenta de que el agua empieza a empapar sus aparatos y algunos de ellos dejan de funcionar. Nadie reza, nadie ríe. Todos corren de muy mal humor al refugio más cercano. Sea la saliente de un edificio o la parada de bus que tengan a mano, solo se resguardan mientras maldicen al dios de turno. Los vehículos no bajan la velocidad. Tienen que llegar a donde tengan que ir. No les importa bañar con agua lodosa y aceitosa a los transeúntes que no se han refugiado lejos de la carretera. No les importa que el impacto de la ola que crean tumbe a los motociclistas o peatones que se resignan a aguantar la lluvia. Simplemente corren con todo lo que tienen.

El agua se acumula rápidamente. Las alcantarillas se desbordan. Los vehículos dejan de correr al notar que la velocidad hace que el agua los golpee desde abajo y pierdan el control. Algunos de ellos se estrellan contra los edificios agregando más heridos, además de las motos accidentadas. Entonces, deja de llover.

Las alcantarillas finalmente abastecen. El agua corre arrastrando la tierra y lodo que se habían acumulado en las calles. El aire está libre de smog y ya no se ve la niebla que impide ver más allá de siete cuadras. El cielo se ha despejado tanto que el sol brilla en su máximo esplendor.

Ella sigue en su mesa comiendo su pan. No pierde de vista la calle, pero ahora está rodeada de mucha gente que ha buscado resguardarse de la lluvia. Está irritada por la invasión a su espacio privado pero no hay nada que hacer, conforme calienta el sol la gente se dispersa entre murmullos de fastidio y el chapoteo de zapatos remojados.

En su mesa hay un abanico, un cigarrillo, un helado y una pistola. Ella ha venido sabiendo que hoy ha de morir y simplemente tiene curiosidad en que forma lo hará. Indecisa sobre lo que tomar a continuación, se inclina para alcanzar el helado, pero deja caer sus llaves al suelo. El ruido metálico de una enorme viga cayendo llama su atención de nuevo a la calle. El sol ha secado la mayor parte del agua y la gente se reúne alrededor de la viga y sus escombros. Debajo de ella había una mujer embarazada, un niño y un perrito. Nadie tiene la fuerza para levantar el monstruoso objeto y lloran desconsolados. Gritan ferozmente al cielo despejado como si alguien fuera a oírlos arriba y maldicen al dios de turno, a su destino y a ellos mismos.

Ella levanta las llaves y mira a su alrededor. Aún está rodeada de personas que al ver el accidente no se han movido, pero que tienen muecas diversas según su tema de conversación.

Murmuraciones de desagrado y chistes grotescos se desarrollan entre las palabras en sus bocas. Comentarios misóginos acotan el infortunio de la muerte del perrito y celebran la de la madre y su hijo. Aún peores comentarios se desarrollan alrededor del niño del cual apenas se puede ver su zapato ya que su tamaño es inferior al grosor de la viga que lo cubre.

Ella siente asco y dolor de estómago. Ya no sabe si es por la angustia de morir, por el café o por el comportamiento de la gente. Observa su mesa y aún queda el abanico, el cigarrillo y la pistola.

Mirando al cielo despejado trata de centrarse en el sol, pero no puede verlo porque los edificios lo bloquean.

Mirando totalmente vertical al cielo suspira y se pregunta:

— Ya que de todas formas me he de ir, ¿he de llevármelos conmigo?

Volviendo su mirada a la mesa y viendo por última vez la calle, toma el abanico.

Día lluvioso

Un dia lluvioso

Ok, mi participación para el #tallerlluvia para el grupo Acordes Literarios que se me ocurrió curiosamente, pensando en la sequía de mi país. A veces temo que si llueve todo se vaya a disolver.
(365 palabras) #noobcomplex


Un Día Lluvioso

Día lluvioso
Día lluvioso

El día que el cielo se llenó de nubes, todos sabían que se acercaba una tormenta.

La temperatura descendía ante la ausencia del sol mientras que cada quien seguía en sus labores cotidianas. El golpeteo de algunas gotas sobre los techos de zinc anunciaba el inicio de la lluvia.

Probablemente no se le pueda llamar una lluvia como tal, más bien como un chubasco. Un continuo gotear del cielo que con persistencia mojaba las calles polvorientas.

Las personas agradecieron que el clima refrescara, pero pronto comenzaron a renegar. El suelo polvoriento se convirtió en un lodazal resbaloso que hacia las calles intransitables. Las personas resbalaban y en su desesperación buscaron refugio.

El ruido de la lluvia se tornaba soporífero mientras esperaban que pase. El lodo era arrastrado constantemente hacia las alcantarillas pero parecía no acabar nunca. Fue tan solo el grito de una mujer lo que llamo la atención hacia donde un niño que había escapado de su madre, se disolvía bajo las gotas que lo bañaban y arrastraban como al resto del barro del suelo.

Todos miraron las calles vacías y entendieron la razón, aunque no comprendían como habían dejado pasar por alto algo tan evidente.

El tiempo transcurría mientras la lluvia, constante empezó a sonar más suave, como si cayera sobre una superficie gelatinosa. Los carros, las luminarias, las mesas de los locales, todo se disolvía como agua barriendo el barro y las casas comenzaron a ceder.

Los techos se disolvían y deslizaban en sus propias rendijas de desagüe. Los muros salpicados también cedían ante la persistente lluvia que, sin cambiar su potencia, seguía causando destrozos. Las personas que no lograban huir a los pisos más bajos apenas alcanzaban a gritar antes de descomponerse y ser arrastradas por las alcantarillas, hasta que estas se anegaron al no poder llevar todo el lodo al mar.

Cuando terminó de llover, poco podría deducirse del paisaje. Los arqueólogos del futuro tendrán problemas para determinar que hubo aquí. Probablemente hubiera habido alguna civilización en el lugar. Lo deducirían por el anegado sistema de drenaje, tapado por una masa grisácea petrificada que lleva la historia de una población que se disolvió con la lluvia de un día nublado.

Al Borde del Precipicio

Bueno, este es un poema, tipo antipoesía para el taller de el ojo critico iniciado por el usuario Lectura de Retrete según las siguientes características:

Hola buenos días. Iniciamos este martes con un pequeño reto. Escribir antipoesía.
Escribiremos del amor y la amistad pero buscaremos ese amor y esa amistad de manera distinta,desde otro punto, ese punto real.
Buscaremos tocar las cosas que nos molestado y las endulzaremos con la alegría que nos dan las molestias.

Mi participación es la siguiente

Palabras: 85

Versos: 4


El error, mi error
El silencio del gran hablador
Aquellas palabras que desbordaban
hoy son carcomidas por un roedor.

El error, mi error.
El fuego del inútil oidor.
la cera en los oídos de quien una vez juró
y como siempre, no cumplió.

Desesperación, tu desesperación.
Mi silencio y falta de audición.
Tu silencio y nuestra decepción
Nuestra paz al sentarnos para ver morir al sol.

Hedor, putrefacción.
Algo se pudre en nuestro interior
Ninguno espera sacar la basura.
Nos conformamos con observar nuestro error.

La maldicion

Este relato pertenece a mi participación en el “Taller de #escritura nº25. Móntame una escena: la maldición” y también forma parte de mis relatos y novelas correspondientes a las crónicas, de las que hablaré mas adelante.

Escena propuesta
La escena de este mes tendrá un único requisito: ha de llevar por título La maldición, a secas, sin ninguna palabra más. Solo La maldición. A ver qué os sugiere este título a cada uno de vosotros.

Reto opcional
Como reto extra y opcional (esto quiere decir que NO tenéis que hacerlo si no queréis, pero siempre es recomendable porque sirve de ayuda para pulir técnicas narrativas), os proponemos escribir todo el relato sin usar la letra “t”. ¿Os atrevéis a intentarlo?

Si queréis probar suerte con el reto opcional, mi recomendación es que escribáis primero el texto sin preocuparos por él y después, en la reescritura, vayáis quitando las tes que aparezcan poco a poco, buscando sinónimos o frases alternativas.

A continuacion mi participación que tambien puede ser encontrada en el post citado a continuación.

https://www.literautas.com/es/taller/textos-escena-25/3247

La Maldición

“Llegará el día y el día será, cuando lo que una vez fue suelo, en el fondo yacerá.

Desolado e invisible yacerá.

El mar romperá sus barreras, pulverizará las rocas en arena fina, la desplazará y dejara donde alguna vez hubo vida, creando un desolador sepelio enorme e infame que almacenará los pecados de la humanidad.

Pero, ¿quién mejor que Gaia para acarrear el cambio?

Sus amplios campos surgirán del mar, buscando la luz del sol.

Sus enormes cordilleras desafiarán al cielo.

Pero el arenoso sepelio permanecerá como lúgubre recuerdo de aquellos vivieron en pecado”.

— Es lo que hay, la profecía habla, pero no se cumplirá aquí, si no en aquel mundo en el que vives.

El viejo observaba las palabras aparecer en el papel, comunicándole

cosas que debían suceder en mundos ajenos, pero sucedían en el suyo

Imaginando que su amigo se preocuparía, por lo que quiso calmarlo diciendo:

— Guarda la calma, Lo veía venir, en realidad, me incomodaba lo mucho que demoraba en suceder.

Dejando de escribir, quiso beber un poco más de café, pero no pudo, su mano le pedía escribir algo más, algo que él no sabía que era, pero accedía llevar al papel.

— Creo que deberías avisar a los demás, quizá puedan salvarse, hacer algo, asegurar que alguien se salve, no creo que la erradicación sea la solución de los problemas de Gaia.

—Eso es imposible — escribió el viejo — sabes que no alcanzare a comunicarlo, la maldición de la profecía hace que los hechos se realicen con solo una hora de previsión.

Se dibujó un silencio en el papel y el viejo dejo la pluma a lado del cuenco de café para recordar cosas de su vida.

No le pesa morir por sus pecados, pues él fue uno de los más grandes pecadores.

Incluso a pesar de haber querido enmendar sus errores en aquel gran programa.

Incluso a pesar de haber salvado a aquel niño de ese mismo programa.

Su mano quería escribir un nuevo mensaje de su amigo y regresa al papel para leer sus palabras.

—Podrías escapar, aun puedes hacerlo.

—No lo creo necesario, he vivido lo suficiente y es hora de dejar el relevo a los más jóvenes. Me agradaría saber que mi hijo se encuentra bien y tendrá un lugar el nuevo mundo que desea Gaia, pero he usado las palabras equivocadas con él y ha huido despavorido sin que le pudiera decir acerca de la profecía.

—¿Y si ampliamos un poco más la profecía? Seria grandioso saber si habrá alguien para vivir después del fin.

—Claro, ¿por qué no?

La cara del viejo parecía iluminarse al leer las nuevas palabras:

“Aun con el caos bajo el cielo, habrán hijos de la humanidad que sobrevivirán.

Engendrados por los pecados de los hombres, desconocerán a los dioses, serán como dioses y no llegaran a serlo, conseguirán la mirada de

Los cuervos, quienes horrorizados vieron morir a aquellos a quienes amaron desde sus orígenes y los llevaran al amparo de sus alas, para que sean los nuevos guardianes del mundo, con el fin de prepararlo para el regreso de aquellos que huyeron más allá del cielo”

—Habrá quienes sobrevivan…

—Eso parece, pero hay un regalo más que quiero que veas

“Los hijos desgraciados de la humanidad, buscaran comprender aquello que ya no posee esencia y serán reunidos por aquel cuyo miedo por Poseidón, le hace rey sobre él.”

Secándose las lágrimas, el viejo dejo de escribir, la felicidad lo desbordaba.

—No creo que nos quede mucho. Deberías hacer lo que debas hacer. Aunque solo fui sangre de una pluma en el papel, ha sido un placer ser su amigo.

—¡Pero!… – El viejo lloraba al escribir – cuando muera, dejaras de vivir y el mundo que creé se encerrara en un ciclo inacabable.

—Eso no es problema, a pesar de lo difícil que fue, lo pasé bien a su servicio.

Secándose las lágrimas una vez más, escribió un pedido a su amigo.

—Quiero pedir algo, cuando vuelvas a la vida, cuida a mi hijo.

—Dalo por hecho. Gracias, mi buen amigo.

El viejo se puso en marcha, cogió su libro y lo guardo en una caja de madera , que guardó en una caja de hierro aislada, cerró con llave la cual fue a dejar al lugar donde siempre la dejaba para que su hijo la localice con facilidad; debajo de la alfombra.

Al erguirse, vio una gran ola.

La profecía empezaba a tomar forma.

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