Blog sobre literatura y creatividad.

Categoría: Participacion Página 1 de 3

Categoría que contiene todas las participaciones que he realizado.

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Antología de relatos: Móntame una escena

Taller de Escritura Móntame una Escena

Si, no soy muy puntual subiendo mis participaciones…

En esta oportunidad quiero compartir una ya del lejano año 2015, del taller de escritura de Literáutas llamado «Móntame una escena»

La razón por la que lo comparto ahora en el año 2022 es porque quiero encontrar cada una de las cosas que he hecho en mi paso por internet y dejar constancia de ello. Probablemente me tarde un poco puesto que aunque prácticamente es un honor o victoria o logro salir en una antología, nunca fui muy organizado.

Mi participación en este caso puede ser encontrada en la misma pagina de Literáutas, en el post Libro del Taller de Escritura “Móntame una Escena” – Recopilación 2, compilación que se puede descargar en PDF y encontrar también en Amazon, donde las ganancias se derivarían íntegramente a una ONG llamada Ayuda en Acción.

Como es de esperarse tras tantos años desde la publicación de esa antología, la propietaria ya se ha quemado por diversas explicaciones que describe en la ultima entrada y el taller se encuentra suspendido indefinidamente. A mi me gustaba mucho. Por autorización de la misma creadora del taller, ahora existe otra página llamada «Café Literautas» que intenta seguir con el proyecto, guiada por K. Marce, quien participaba en los talleres también.

El relato con el que participé tenia que cumplir con una sola regla: terminar con la frase «Los tambores comenzaron a sonar».

Los detalles, junto a mi participación y la de los demás, se encuentran en el siguiente enlace.

Camping

¿Sabes? hoy ha sido un día emocionante, te aseguro que nunca
he estado bajo tantas emociones en tan pocas horas. Esto es como
un juego, todos se ocultan, yo me oculto.

Seguramente ya han descalificado a algunos y no tengo ganas de
ser uno de ellos. Los gritos de la gente retumban en mi cabeza, no
se oyen muy felices, yo no lo estoy.

Odio sentirme acorralado.

Hay participantes atrasados, tardaron mucho en llegar. Maldita
policía, ¿por qué tardaron tanto en llegar? Esto no es un juego
divertido, pero sin duda es emocionante. Es decir, llevo horas
corriendo y ocultándome.

El tipo allá afuera está disparando contra todo lo que se mueva.
Puedo oír a la gente fuera del alcance de las balas. Gritan y reclaman
que alguien haga algo, sin siquiera atreverse a asomar la cara.

¿Que reclaman?

¿Están asustados?

¡Yo debería estar asustado!

Pero en realidad, siento un poco de envidia.

No de los que están a salvo, si no del tipo que dispara. Es decir,
cualquiera ha pensado en matar a alguien, pero yo tengo que pensar
en no matar a alguien.

¡Hop! Hora de cambiar de lugar.

Corriendo sigilosamente, puedo oír las balas casi rozar contra
mi cabeza. Los rebotes de cada disparo contra los objetos del lugar
causan multitudes de escombros hiriendo a más personas.

Una pared con una ventana grande me sirve de refugio y de un
perfecto lugar para seguir observando al compañero aventurero
que se ha puesto a jugar tiro al blanco o al negro o al mulato o
mestizo o a mí.

¡Maldito! ¡Odio ser la víctima!

Alguna vez he pensado en como quisiera que sea mi funeral.

Creo que me gustaría que sea un momento feliz, porque yo fui feliz.
Me gustaría que cuando mi féretro baje, una orquesta con tambores
toque una música alegre para calmar los dolidos corazones de
quienes estén allí.

Lo sé, no soy un ciego emocional, la gente sufre cuando sus
conocidos, familiares y allegados mueren y mi muerte no será
diferente. Solo los quiero calmarlos un poco.

Frente a mi hay una pequeña bodega, espero que haya algo útil
para escapar.

Ente un montón de cosas de limpieza, encuentro un machete
recién afilado. Creo que es del conserje y creo que no me reclamará
si lo uso, después de todo, fue el primero en perder el juego.

Otra vez la balacera amenaza mi refugio y comienzo a
moverme lo más discreto que puedo. Ya no sé si estoy escapando
o solo postergando mi muerte, este tipo parece estar armado con
municiones infinitas, ¡¡Es un maldito hacker, eso es trampa!!

Para colmo campea el muy desgraciado, odio que en este juego
solo se tenga una vida. Si no fuera así, ya me lo hubiese cargado.

La balacera me ha forzado a huir al segundo piso, vuelvo a buscar
una ventana para observar el panorama lo más seguro posible.
Allá se encuentra tirada mi amiga, la pobre se ve herida pero
se hace la muerta. ¡Bien jugado!, espero que este loco no se dé
cuenta…

El resto de personas que yacen cerca de ella no han tenido la
misma suerte, de hecho, uno de ellos cubre a mi amiga, ha muerto
defendiéndola, ¡Tengo que hacer algo para que al menos ella se
salve!

Puedo oír en mi cabeza a la gente llorando por todos estos que
han caído. Odio verlos sufrir, nadie merece morir.

No soy ni quiero ser un psicópata, pero este tipo pide que lo
maten. El machete en mis manos solo consigue emocionarme más.

¿Qué se sentirá cercenar la cabeza de alguien?

¿Existirá alguna forma de hacerlo sin sufrir consecuencias?

La oportunidad de responder mis preguntas esta agachada bajo
mi ventana. El tipo se ve exhausto, el uso de armas es agotador.

Parece un blanco perfecto, un héroe sería genial en este
momento, pero esos no existen, nadie es tan estúpido como para
lanzarse a una muerte segura. Ni la policía entra a pesar de sus
chalecos antibalas.

Sigo oyendo voces clamando por un héroe, ya dije que eso no
existe, ¡Cierren la boca!

No hay nadie en mejor lugar para interceptarlo que yo. Esta tan
cansado que ahora él es un blanco perfecto.

La perspectiva me emociona, creo que es hora de jugar con mis
reglas.

Asomándome por una saliente de la ventana, preparo el machete
y me preparo para lanzarme contra el tipo. De aquí solo saldré
yo, como psicópata o como héroe y mientras caigo, los tambores
comenzaron a sonar.

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Antología Microrrelatos n°1 Un Mundo Bestial

Mi relato ha sido seleccionado para ser publicado en la «Antología Microrrelatos n°1 Un Mundo Bestial» según las reglas adjuntas.

Si, se que es del 2018, pero recién lo encuentro y además quiero tener un historial completo de las participaciones que he tenido en diferentes actividades de este estilo.

Concurso de Microrrelatos un Mundo Bestial
Concurso de Microrrelatos un Mundo Bestial

Adjunto mi participación y el enlace donde ha sido publicado:

https://zoboko.com/book/x5vx50qd/antologia-de-microrrelatos-no-1-un-mundo-bestial

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Audiorrevista Historias Pulp nº 2 – Paradojas

Mi participación en la antología de la pagina Historias Pulp ha sido leída como parte de su audiorevista, he de decir que oír mi relato leído se siente algo extraño y emocionante. ¡Muchas gracias por permitirme participar en un reto tan divertido!

segunda convocatoria microrrelatos paradójicos
segunda convocatoria microrrelatos paradójicos

Adjunto enlace donde se encuentra publicado y video de youtube:

Enlace a la entrada de la participación de Historias Pulp
Lectura de mi relato en audio revista de Historias Pulp

Lee mis otras participaciones aquí:

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Antología de microrrelatos Nº2 “PARADOJAS

Mi relato ha sido seleccionado para participar en la «Antología de microrrelatos Nº2 “PARADOJAS» según las reglas adjuntas

segunda convocatoria microrrelatos paradójicos
segunda convocatoria microrrelatos paradójicos

El resto de reglamentos quedan citados en el siguiente link https://historiaspulp.com/nuevo-concurso-de-microrrelatos-historias-pulp-relatos-paradojicos/

Adjunto mi participación y el enlace donde ha sido publicado.

https://historiaspulp.com/antologia-de-microrrelatos-no-2-paradojas/#CAJA_PANOPTICA

CAJA PANÓPTICA

Después de una larga discusión con sus compañeros de trabajo, Luis decidió que era hora de luchar contra los robos que se estaban produciendo en la oficina, ante lo cual y alzando la voz dijo:

—Señores, ya he tenido suficientes robos, así que voy a poner una caja aquí, en medio de la oficina y en medio de todo. Aquí guardaré mis cosas y también las llaves del cuarto de servidores. Por favor, no toquen nada, porque ahora todos sabríamos quién lo hizo.

Sus compañeros, ya desconfiados unos de otros por la ardua inquisición de las víctimas que sufrían los saqueos en sus escritorios, callaron y ocultaron sus rostros frente a los monitores sin nada que decir. Mientras tanto Luis, mirando a su alrededor, dejó la caja en su lugar y se marchó con una sonrisa de satisfacción.

Durante los siguientes días, los robos no se detuvieron, pero la caja de Luis jamás fue tocada. Sus compañeros dejaron de llevar cosas de valor a la oficina, porque incluso fueron robadas las cajas de seguridad que portaron para guardar sus pertenencias.

Luis, por su parte, nunca se quejó. Aparentemente había solucionado su problema de una forma sencilla y eficaz.

La mañana de un lunes, sus compañeros recibieron la noticia de que había muerto en un accidente de tal magnitud, que su cuerpo tuvo que ser recolectado durante el sábado y domingo, por lo que se organizó una visita a la viuda y sus hijos como acto de compañerismo.

Uno a uno dieron el pésame a la viuda y contemplaron el féretro. En su interior solo había unas cajas, tantas como pedazos de Luis fueron encontrados. La viuda comentaba que él pidió en vida que sus restos se guardaran en una caja para evitar los saqueos. Aunque lo encontró irracional, el hombre lo había puesto por escrito, así que tuvo que cumplir.

A pesar de que en los días siguientes las posesiones de Luis fueron retiradas, su caja que permanecía la vista de todos no fue quitada.

Los saqueos furtivos continuaron pero ya nadie sospechaba de Luis, e incluso comenzaron a envidiar su sistema de seguridad que había resultado totalmente infalible. Tan infalible que, cuando el conserje, en un acto de torpeza la tiró al suelo, nadie se movió de su asiento, pese a que sus posesiones se hallaban desperdigadas por todo el suelo.

Rover Curiosity. NASA

Sesgo de Curiosidad

Esta es mi participación para el taller #sorprendenos1 del grupo Fantasía y Ciencia Ficción. Escritores en Lineal donde buscamos asombrar al lector mediante un descubrimiento asombroso realizado por el rover Curiosity según las normas citadas en este post

(1355palabras) #noobcomplex

Sesgo de Curiosidad

A pesar de que el proyecto Galileo estaba oficialmente cancelado y la diosa había distribuido los recursos a la búsqueda de “El Cetro de la Diosa” y el desarrollo de la comunidad, aún quedaban algunos partidarios de la búsqueda de otros mundos. Esto se debe a que la programación original del proyecto estaba enfocada a conocer otras civilizaciones más allá del planeta Tierra y esto se implementaba en las nuevas generaciones como parte de su educación, por la cual su desempeño como proyecto de supervivencia fue más bien mediocre.

La tecnología de la que disponen los humanos hasta la fecha, es sin duda alguna, avanzada para lo que tenían al momento de su partida pero la educación de las clases, excepto las exploradoras, no incluía historia. Esto provocó una idealización de los descubrimientos recientes, los que fueron considerados como reliquias de alguna civilización avanzada que no pudo frenar su destrucción y cuyos rastros son la única evidencia de su existencia.

Este punto de vista idealista se encuentra fuertemente adherido a la mentalidad de los colonos gracias a la negativa a aceptar el retorno al planeta Tierra. La posibilidad de regresar al momento de la partida era tan remota que ni siquiera fue considerada, al punto de tratar de borrar de la memoria colectiva todo rastro de su anterior hogar.

Desde el aterrizaje, se han logrado establecer con éxito varias colonias en las cuales se busca asegurar la supervivencia de la especie, pero también la preservación de los conocimientos y recolección de datos. La minería de recursos se realiza con una limitada cantidad de robots especializados por lo que la materia prima aún es un bien escaso, pero se ha obtenido suficiente para desarrollar sistemas de comunicación sencillos cuyo coste energético es lo suficientemente reducido como para servir de apoyo a los grupos exploradores.

A pesar de que cada quien tiene su rol bien definido, el dilatado tiempo que hay entre descubrimiento y descubrimiento provoca que los investigadores se apeguen a un punto de vista sesgado sobre los artefactos que estudian, aunque la información que continúa liberando la diosa, ha permitido crear sistemas intérpretes para los protocolos de comunicación utilizados en el pasado.

Algunos grupos de investigadores, localizados en colonias cuyos recursos abundan continuaron desarrollando tecnologías de comunicación, las cuales combinadas con los protocolos antiguos terminaron enlazando algunas señales de origen desconocido.

Rápidamente, la observación de las ondas de radio se volvió una afición regular entre diferentes colonias.

El tanteo de frecuencias y protocolos llevó a la reapertura de las comunicaciones con algunos satélites en la órbita terrestre, los cuales, al estar al límite, reportaron la información que habían recolectado aunque gran parte de la información pasada había sido sobrescrita debido a su escasa memoria.

Las imágenes del planeta fueron hermosas.

Durante la travesía del proyecto Galileo, muchas fotografías fueron realizadas. Los planetas que se encontraban siempre estaban vacíos, muertos, en silencio o en alguna brutal reacción natural que restringía la vida en ellos.

Las fotografías que mostraban los satélites, aunque de baja calidad, dejaban ver un planeta lleno de vida y en constante cambio. El ciclo de los océanos alternaba entre inmersiones de grandes franjas de tierra que en muchos casos terminaban enterradas en arena.

Las colonias se agruparon en asociaciones de investigadores para comparar la información que obtenían. Pero no lograron retroceder el tiempo lo suficiente como para observar la caída de la civilización que los creó.

Durante mucho tiempo, los resultados de las observaciones no fueron más que datos geológicos de interés, pero ningún rastro de civilización. Al parecer, simplemente desaparecieron de la historia.

Una noche, cuando los investigadores celebraban toda la información recolectada, muchos estaban jactándose de tener una civilización avanzada entre manos. La posibilidad de que existan seres inteligentes aparte de los humanos los enloqueció de felicidad, al ser la respuesta a su propósito en la vida y, mientras contemplaban el cielo nocturno añorando aquella silenciosa aventura por el espacio, admiraron una hermosa lluvia de estrellas surcando el cielo de un lado al otro.

El grito desesperado de un joven investigador los despertó de su letargo. Una tras otra, las señales de radiofrecuencia quedaron silenciadas ante el desconcierto de los investigadores. Los últimos datos recolectados no mostraron ninguna anomalía aparente, aunque tampoco había evidencia de una lluvia de estrellas en el momento. Tras una fugaz discusión, todos estuvieron de acuerdo en que probablemente esos objetos que entraron a la atmósfera no eran meteoritos sino los últimos vestigios de los satélites cuya órbita finalmente dejó de ser sustento suficiente contra la gravedad y comenzaron a caer.

Resignados observaron las pantallas totalmente en silencio. Solo ruido blanco causado por la radiación de fondo era lo único que captaron las antenas y entonces todos recordaron el mismo silencio que les acompañaba en el espacio.

Mientras unos se comunicaban con otras colonias para mandar expediciones para que consiguieran recuperar los restos de los satélites, otros orientaban desesperadamente las antenas buscando alguna otra fuente de comunicaciones con la esperanza de oír algo más desde el cielo, sin resultado alguno.

Debido a la falta de pruebas de que quedara alguna señal más allá de la atmósfera, los recursos se distribuyeron en otros proyectos y poco a poco las antenas dejaron de apuntar al cielo.

Cuando la última antena estuvo a punto de ser reorientada, una tenue señal llamó la atención de los investigadores a cargo.

Agrupando los datos reunidos, aumentaron la potencia de las antenas una vez que se descubrió que existían sondas más allá de la órbita del planeta y apuntaron a un objeto celeste de color rojo desde el cual recibían la señal.

La fuente de comunicación se identificó como “Curiosity” y solicitó el descargo de los datos reunidos para liberar memoria. Sin pensar en las hipotéticas consecuencias sobre conjeturas de hipoteticas civilizaciones hostiles, aceptaron y analizaron los datos.

Imágenes tras imágenes de un yermo desolado, de aspecto rojizo por el óxido de hierro sobre la superficie fueron el común denominador.

Rocas, cráteres y una tenue atmósfera recordaron a los investigadores que los planetas más prometedores que encontraron durante su viaje eran inhabitables a medio plazo.

Maravillados por recibir comunicaciones de un lugar así, trataron de obtener la información de los sensores a bordo, pero muchos habían dejado de funcionar y los generadores no tenían suficiente potencia para alimentar los que aún podrían hacerlo.

Las cámaras, rotas por colisiones de objetos contundentes en las constantes tormentas de polvo, apuntaban al suelo, excepto una, que al estar rota, apuntaba al cielo y desde ahí fue posible observar un pequeño punto azul brillante. Los datos de la memoria, junto a la posición calculada indicaban que se trataba de La Tierra.

Aterrorizados al saber que ese planeta que era observado por la cámara rota era el lugar donde se encontraban, lanzaron comandos tratando de sacar más información que descartara la posibilidad de estar en la tierra, pero toda la información que obtenían sólo confirmaba esto.

Mientras se desataba una agria discusión entre los investigadores de diferentes colonias, la cámara captaba un enorme astro que se interponía entre ella y las antenas. Si la información reunida era correcta y aceptando que el planeta en que se encuentraban era La Tierra, entonces ese astro era la luna Fobos, cuya órbita cercana al planeta Marte lo sometía a tal fuerza de marea que había empezado a desmoronarse.

Mientras los investigadores continuaban discutiendo, grandes trozos de la luna caían ante la mirada atenta de la cámara del rover, el cual cortó las comunicaciones poco después de que una gran roca se dirigiera a gran velocidad hacia él.

El silencio del espacio fue lo único que logró calmar las peleas, el proyecto de encontrar nuevas civilizaciones finalmente fue abandonado.

Algún tiempo después, los datos que se habían descargado del Curiosity desataron la euforia entre la comunidad investigadora. Análisis en el laboratorio a bordo del rover indicaban la presencia de partículas de origen orgánico como señal inconfundible de vida extraterrestre. Sin embargo, su composición era idéntica a la encontrada en el planeta Tierra, recordando al meteorito ALH84001, cuyo origen probablemente marciano, había llegado al ser eyectado del planeta por un impacto de proporciones monstruosas.

Lo que le Pertenece al Mar

Esta es mi participación para el taller #completalahistoria del grupo El Ojo Critico donde completamos la historia según las normas citadas en este post

(510 palabras) #noobcomplex

Lo que le Pertenece Al Mar

Me descubrí con la mirada perdida en el cielo nocturno. La luna llena se paseaba con su brillante vestido blanco entre un manto negro parchado de nubes grises. El mar rugía a lo lejos y entonces me di cuenta de que estaba en una playa.

La arena de color claro resaltaba del fondo oscuro gracias a la luz de la luna. Se sentía áspera como un recuerdo lejano que apenas puedo divisar en el horizonte de mi memoria. Sentí mucho frio. Mi cuerpo pesaba y parecía hundirse en la arena que me lastraba tanto que no me podía mover.

La luna me contemplaba sin dejar su paseo nocturno mientras parecía que me hundía poco a poco, lenta e irremediablemente hasta que el mar comenzó a rugir cada vez más cerca. Un poco más cerca.

— ¿Sabes por qué ruge el mar?

Un recuerdo fugaz apareció en mi mente y acarició con calma mis oídos. Una voz familiar y delicada que parecía querer confiarme un secreto íntimo y a la vez trascendental. Cerré mis ojos esperando poder oír y pude sentir el agua acariciar mis pies. Un escalofrió recorrió mi cuerpo y el deseo de escapar se hizo más intenso. La arena no se movía pero reclamaba mi cuerpo. El mar avanzaba rugiente devorando la playa y arrastrándolo todo en su vaivén. Entonces volví a escuchar aquella suave voz.

— Puedes creerme. El mar reclama lo que es suyo.

Otra vez el mar reemplazó la voz con su rugido y la arena dejó de tragarme. Mi cuerpo pesado no respondió y el frio pareció capaz de fracturar mis huesos, destrozar mi carne y quemar mi piel.

El dolor se tornó insoportable y yo sin moverme. Las nubes avanzaban en su pacifica holgura y la luna me miraba desde lo alto.

— Llegará el día en el que nos separemos. Ya sabes, es lo normal. Aun si no estoy, quiero que mires fijamente a la luna. Ella te cuidará.

Mis ojos se llenaban de lágrimas conforme cada palabra acariciaba mis oídos y la desesperación inundó mi corazón.

Dejó de importarme que me tragara la arena. Dejó de importarme que me reclamara el mar. No quise volver a abrir los ojos al darme cuenta de que no había nadie a mi alrededor. Nadie a quien clamar por ayuda, ni siquiera para que me acompañase en esta triste despedida. Mi pecho se agitaba en pequeñas sacudidas del llanto contenido y me di cuenta de que seguía con vida.

— Abre los ojos. No es una despedida. Y aun si lo fuera, solo mira la luna. La soledad no es absoluta en este vasto mundo.

A pesar del suave susurro de mis recuerdos en mis oídos, cada palabra se sentía como una punzada en mi pecho que se movía cada vez más débil de tanto llorar. El mar ya me cubría hasta el cuello y entendí sus palabras “El mar reclama lo que es suyo”

Abrí los ojos y ya completamente a su merced, vi la luna vestirse de plata.

— Ah. No pude escapar, verdad? Espérame, voy de regreso.

Historia del café

Uno o Todos

Esta es mi participación para el taller  #quieroserprotagonista del grupo Acordes Literarios donde elegimos a una persona y lo hacemos protagonista de un relato corto.

(842 palabras) #noobcomplex

Uno o Todos

Historia del café
Historia del café

Klara toma un café en una de las mesas de un local en el centro de la ciudad. Lo hace con calma y sin perder de vista la calle y la gente que transita despreocupada. Cierra los ojos para disfrutar de cada sorbo a pesar de que de un momento a otro la tierra ha comenzado a temblar.

La gente se agita, algunos comienzan a murmurar posibles rezos a sus dioses de turno, mientras los cables del tendido eléctrico se mecen como niños jugando en un columpio. Entonces, la tierra deja de temblar.

La gente se siente satisfecha. Muchos se toman el pulso por el morbo de ver los efectos de tal susto. Conversan entre ellos y ríen de las muecas que pusieron al verse sacudidos súbitamente y las mofas se incrementan mientras la adrenalina va descendiendo. A pesar de que un temblor de ese tipo no es frecuente, todos siguen sus caminos hacia sus labores cotidianas y el flujo de la calle se restaura.

Ella toma un pequeño pan que ha pedido junto al café. Se toma su tiempo para sentir su aroma pues aún está caliente, recién salido del horno. A pesar de que casi no quedan comensales en las otras mesas, ella permanece calmada y moja su pan en el café. Entonces comienza a llover.

El flujo de la calle no se detiene a pesar del torrencial aguacero. La gente corre desesperada al darse cuenta de que el agua empieza a empapar sus aparatos y algunos de ellos dejan de funcionar. Nadie reza, nadie ríe. Todos corren de muy mal humor al refugio más cercano. Sea la saliente de un edificio o la parada de bus que tengan a mano, solo se resguardan mientras maldicen al dios de turno. Los vehículos no bajan la velocidad. Tienen que llegar a donde tengan que ir. No les importa bañar con agua lodosa y aceitosa a los transeúntes que no se han refugiado lejos de la carretera. No les importa que el impacto de la ola que crean tumbe a los motociclistas o peatones que se resignan a aguantar la lluvia. Simplemente corren con todo lo que tienen.

El agua se acumula rápidamente. Las alcantarillas se desbordan. Los vehículos dejan de correr al notar que la velocidad hace que el agua los golpee desde abajo y pierdan el control. Algunos de ellos se estrellan contra los edificios agregando más heridos, además de las motos accidentadas. Entonces, deja de llover.

Las alcantarillas finalmente abastecen. El agua corre arrastrando la tierra y lodo que se habían acumulado en las calles. El aire está libre de smog y ya no se ve la niebla que impide ver más allá de siete cuadras. El cielo se ha despejado tanto que el sol brilla en su máximo esplendor.

Ella sigue en su mesa comiendo su pan. No pierde de vista la calle, pero ahora está rodeada de mucha gente que ha buscado resguardarse de la lluvia. Está irritada por la invasión a su espacio privado pero no hay nada que hacer, conforme calienta el sol la gente se dispersa entre murmullos de fastidio y el chapoteo de zapatos remojados.

En su mesa hay un abanico, un cigarrillo, un helado y una pistola. Ella ha venido sabiendo que hoy ha de morir y simplemente tiene curiosidad en que forma lo hará. Indecisa sobre lo que tomar a continuación, se inclina para alcanzar el helado, pero deja caer sus llaves al suelo. El ruido metálico de una enorme viga cayendo llama su atención de nuevo a la calle. El sol ha secado la mayor parte del agua y la gente se reúne alrededor de la viga y sus escombros. Debajo de ella había una mujer embarazada, un niño y un perrito. Nadie tiene la fuerza para levantar el monstruoso objeto y lloran desconsolados. Gritan ferozmente al cielo despejado como si alguien fuera a oírlos arriba y maldicen al dios de turno, a su destino y a ellos mismos.

Ella levanta las llaves y mira a su alrededor. Aún está rodeada de personas que al ver el accidente no se han movido, pero que tienen muecas diversas según su tema de conversación.

Murmuraciones de desagrado y chistes grotescos se desarrollan entre las palabras en sus bocas. Comentarios misóginos acotan el infortunio de la muerte del perrito y celebran la de la madre y su hijo. Aún peores comentarios se desarrollan alrededor del niño del cual apenas se puede ver su zapato ya que su tamaño es inferior al grosor de la viga que lo cubre.

Ella siente asco y dolor de estómago. Ya no sabe si es por la angustia de morir, por el café o por el comportamiento de la gente. Observa su mesa y aún queda el abanico, el cigarrillo y la pistola.

Mirando al cielo despejado trata de centrarse en el sol, pero no puede verlo porque los edificios lo bloquean.

Mirando totalmente vertical al cielo suspira y se pregunta:

— Ya que de todas formas me he de ir, ¿he de llevármelos conmigo?

Volviendo su mirada a la mesa y viendo por última vez la calle, toma el abanico.

Día lluvioso

Un dia lluvioso

Ok, mi participación para el #tallerlluvia para el grupo Acordes Literarios que se me ocurrió curiosamente, pensando en la sequía de mi país. A veces temo que si llueve todo se vaya a disolver.
(365 palabras) #noobcomplex


Un Día Lluvioso

Día lluvioso
Día lluvioso

El día que el cielo se llenó de nubes, todos sabían que se acercaba una tormenta.

La temperatura descendía ante la ausencia del sol mientras que cada quien seguía en sus labores cotidianas. El golpeteo de algunas gotas sobre los techos de zinc anunciaba el inicio de la lluvia.

Probablemente no se le pueda llamar una lluvia como tal, más bien como un chubasco. Un continuo gotear del cielo que con persistencia mojaba las calles polvorientas.

Las personas agradecieron que el clima refrescara, pero pronto comenzaron a renegar. El suelo polvoriento se convirtió en un lodazal resbaloso que hacia las calles intransitables. Las personas resbalaban y en su desesperación buscaron refugio.

El ruido de la lluvia se tornaba soporífero mientras esperaban que pase. El lodo era arrastrado constantemente hacia las alcantarillas pero parecía no acabar nunca. Fue tan solo el grito de una mujer lo que llamo la atención hacia donde un niño que había escapado de su madre, se disolvía bajo las gotas que lo bañaban y arrastraban como al resto del barro del suelo.

Todos miraron las calles vacías y entendieron la razón, aunque no comprendían como habían dejado pasar por alto algo tan evidente.

El tiempo transcurría mientras la lluvia, constante empezó a sonar más suave, como si cayera sobre una superficie gelatinosa. Los carros, las luminarias, las mesas de los locales, todo se disolvía como agua barriendo el barro y las casas comenzaron a ceder.

Los techos se disolvían y deslizaban en sus propias rendijas de desagüe. Los muros salpicados también cedían ante la persistente lluvia que, sin cambiar su potencia, seguía causando destrozos. Las personas que no lograban huir a los pisos más bajos apenas alcanzaban a gritar antes de descomponerse y ser arrastradas por las alcantarillas, hasta que estas se anegaron al no poder llevar todo el lodo al mar.

Cuando terminó de llover, poco podría deducirse del paisaje. Los arqueólogos del futuro tendrán problemas para determinar que hubo aquí. Probablemente hubiera habido alguna civilización en el lugar. Lo deducirían por el anegado sistema de drenaje, tapado por una masa grisácea petrificada que lleva la historia de una población que se disolvió con la lluvia de un día nublado.

Danzando Alrededor del fuego

La Felicidad que se Negaron

Mi turno para el #tallerapocaliptico en el grupo “El Ojo Critico” según las especificaciones:

Una de las cosas que mas me impresiona es la habilidad de crear ambientes alegres, tranquilos o felices capaces de transmitir emociones tan contrarias como tristeza, desesperanza o angustia. he leído algunos ejemplos y el mas reciente es “La ultima noche del mundo” de Ray Bradbury que usare como ejemplo para explicar lo que digo.
http://ciudadseva.com/texto/la-ultima-noche-del-mundo/
el reto que propongo es tratar de describir una historia, sea contemporánea, apocalíptica o post-apocalíptica que transmita una primera impresión feliz, pero de fondo haga sentir desesperanza o tristeza. en menos de 500 palabras.
como curiosidad, si lo desean, pueden agregar cuanto tiempo les ha llevado y en que se han inspirado para escribirlo.

Yo

(556 palabras) #noobcomplex

Tiempo de escritura: 20 minutos

Realmente no se en que me inspiré, tal vez en una especie de purgatorio, pero buscando que sea feliz. digamos que no lo tengo claro


La Felicidad que se Negaron

Danzando Alrededor del fuego
Danzando Alrededor del fuego

En el amanecer del tercer día, el festival estaba en todo su apogeo. Los rostros felices de las familias mostraban la emoción de asistir al último evento del año. Una niña avanzaba zarandeando su osito mientras saltaba entre los transeúntes que iban desapareciendo según avanzaba. Había perdido a sus padres, pero no lo sabía. No los recordaba, no le importaba.

El centro estaba lleno de personas bailando al ritmo de una suave canción que sonaba a lo lejos sin poder determinarse su origen. Coreografías elegantes desplegaban un mar de movimiento que hacía que la multitud se mueva coordinada como un ejército de hormigas que siguen un rastro en círculo que se extiende y contrae según cambia el tono de la música.

Los danzantes toman una pareja, cualquier miembro de la multitud cada vez más pequeña y bailan según suena la siguiente canción. Un suave Valtz con el cual se pegan y alejan con una sonrisa sincera de felicidad hasta que cansados al final de la canción, hacían una reverencia y desaparecían sin que a nadie le importara.

Las calles están llenas de locales adornados con todas sus galas. Comidas sabrosas se ofrecen a mitad de precio mientras las personas se abomban a las puertas esperando ser atendidas y con la eficiencia de mil máquinas los recepcionistas despachan sus productos con rapidez.

La emoción de la gente al recibir lo que buscaban era sin duda algo digno de admirar. Las familias buscaban un lugar donde tranquilos, con el murmullo de la gente conversando a su alrededor, se sentaban a comer, disfrutar de sus alimentos los cuales frecuentemente eran compartidos para probar los sabores que no eligieron. Algunos conversaban sobre lo que les había ocurrido durante el día y otro sobre cosas del trabajo. Algunas lágrimas corrían por sus rostros tras disculparse por alguna cosa del pasado y otros tan solo se recostaron a ver las nubes pasar mientras con dulces palabras se despedían y ascendían como un vapor etéreo que se disipaba en el aire.

El día avanzaba, las multitudes se disolvían como polvo arrastrado por el agua de la lluvia y los locales fueron cerrando, satisfechos de unas buenas ventas y quedaron vacíos.

La ciudad quedó vacía. El campo quedó vacío. El día se iba degradando mientras la noche nacía al ritmo de una suave canción que aún se oía en los parques donde los restantes aun jugaban.

Niños sin padres caminaban entre los juegos buscando algo que jamás existió, algo que nunca tuvieron y olvidando sus preocupaciones, comenzaron a entretenerse en largas conversaciones cuando no, en divertidos juegos que ellos mismos inventaban.

Los locales de comida aún tenían dulces y frutas que tomaban libremente y compartían hasta quedar satisfechos, llenos, felices.

El agotamiento llegaba a todos por igual y mientras una niña caminaba entre todos, cada uno de ellos fue despidiéndose con una sonrisa alegre con la esperanza de jugar una vez más, algún día como lo hicieron esta vez. Tal vez desearon atesorar su felicidad en el fondo de sus corazones, mientras se convertían en un vapor intangible que se diluía en el aire.

La niña por su parte, llegando a lo alto de un juego con cuatro resbaladeras se sentó y frente a su osito comentó.

— No tuve de quien despedirme. ¿Te quedarías aquí como recuerdo de nuestra amistad?

El osito sin decir nada observo como aquella hermosa sonrisa desaparecía con un imponente manto negro sin estrellas de fondo.

caseta de vigilancia

Llamada de emergencia Taller Ojo Critico -Terror-

Esta es mi participación para el taller de “El Ojo Critico” en la categoría de terror, bajo los requerimientos de:

Intentar centrarnos en situaciones o momentos que causen pánico, no incluiremos fenómenos paranormales; a ser posible, tampoco horror.

Palabras: 1014

Tiempo de escritura: 43 minutos

#tallerojocriticoterror

Palabras del reto:

  • Tarde
  • Calma
  • Somnoliento
  • Espeluznante
  • Parchís
  • Lúgubre
  • Tiempo

Llamada de Emergencia

caseta de vigilancia
Imagen obtenida de: https://suarezepr68.wordpress.com/2019/01/21/camaras-en-la-caseta-parte-1-y-2/

En una noche tranquila de luna llena, el viento soplaba en calma a través de las ventanillas de la recepción. El aire acondicionado estaba roto pero no era necesario ya que el clima daba para trabajar sin él.

Somnoliento en la silla frente a tantas pantallas como cámaras formaran el sistema de circuito cerrado estaba el guardia de turno quien lamentaba no poder poner algo de música para entretener el ambiente, mientras movía al azar las piezas de un tablero de parchís que le habían regalado para entretenerse en el trabajo, pero que no sabía usar. Movía nerviosamente las piezas a pesar de casi no poderlas ver con la tenue luz grisácea de las pantallas a blanco y negro, inquieto al haberse roto luces y aparatos casi sin razón aparente lo que le dio al lugar un tono lúgubre que presagiaba una noche espeluznante y larga.

La tarde había transcurrido con normalidad según las palabras de su compañero del turno anterior. Las labores de mantenimiento estaban a punto de terminar y las instalaciones comenzaban a ser acogedoras después de años de abandono. Los turnos nocturnos nunca habían sido agradables pero desde que arreglaron la sección de vigilancia en la recepción, ya no le molestaba hacer su trabajo.

Las luces de los pasillos titilaban constantemente. Lo único que tenía que hacer era disuadir a los niños de incursiones aventureras y a los vándalos de sabotear la infraestructura. Los rumores de posesiones, espíritus y cosas sobrenaturales se disiparon al encontrar graves fallos en las instalaciones eléctricas que quemaban aparatos y desniveles que cerraban bruscamente las puertas. Con el mantenimiento cada cosa permanecía en su lugar, cada aparato funcionaba según estaba previsto, cada movimiento estaba controlado.

El silencio continuo reinando, las cámaras solo graban video así que dependía de sus oídos para saber cómo debía intervenir, pero el ambiente empezaba a hacer mella en su eficiencia y se notaba cuando saltó al oír un chillido que resultó ser una rata cayendo en una de las últimas trampas que se habían puesto para eliminar las plagas.

Eran las doce de la noche y quedaban menos horas para terminar su turno, el guardia empezaba a preguntarse si podía usar el teléfono para escuchar un sonido más alegre y al poner la bocina en su oído se dio cuenta de que la línea estaba muerta.

Las pantallas titilaron y el destello blanco rápidamente capto su atención. Algo se movió mientras estaba distraído pero logro darse cuenta mirando de reojo. El sonido de unos pasos y una respiración agitada lo turbaron y tomando la linterna de mano, se acercó al pasillo para comprobar una vez más que no había nada.

Regresando a su puesto pensó que ya había tenido suficiente de ese trabajo. Pero solo faltaba una noche para poder dejarlo. Esta noche y nada más.

Una vez más escucho el sonido de unos pasos, a más velocidad que los primeros y gimoteos desesperados ahogados en sollozos, esta vez en otra dirección.

Dejando de dudar quiso disipar sus pensamientos sobrenaturales que ya le oprimían el pecho para lo cual tomo su linterna y la porra eléctrica para confirmar si eran niños haciendo alguna prueba de valor o algo diferente.

Ya saliendo por la puerta, miró por última vez la pantalla esperando ver algo que le evite moverse en vano pero no hacinada, resignado se dispuso a salir cuando un destello le hizo volver a ver y en la pantalla cinco, vio que la puerta de la habitación veinticinco estaba abierta.

Ya harto de la opresión en el pecho que le estaba causando la tensión, volvió a disponerse a salir a investigar cuando el sonido del teléfono en recepción le hizo saltar el corazón.

Sabiendo que el teléfono estaba muerto, su valentía y confianza en que no habría nada sobrenatural se derrumbó al instante. Temblando se acercó despacio al teléfono, temiendo la ridícula idea de que algo fuera a saltar de ahí y ya teniéndolo en sus manos, lo levantó y escuchó casi rezando que no pudiera escuchar nada por la bocina.

Aparte del ruido normal de la interferencia, parecía poder escucharse débilmente el sonido de un corazón latiendo muy agitado y una pesada respiración. Aterrado ante esto pero aun con algo de cordura sobre sus hombros, preguntó

—Buenas noches, Hotel 171, ¿en qué puedo ayudarle?

Sin saber por qué, solo alcanzo a decir lo que le habían enseñado a responder cuando estaba en el turno matutino. Esperaba que los sonidos cesaran pero el palpitar parecía acelerarse mientras unos pasos se oían de fondo.

Una puerta se cerraba con cuidado al tiempo que otra se abría violentamente.

—¿Hola? Si esto es una broma, le pido que cuelgue. —Dijo con voz temblorosa mientras miraba la pantalla. Ahora hay dos puertas abiertas.

Por la bocina del teléfono se escuchaban sollozos cada vez más fuertes mientras que el sonido de palpitar se aceleraba y se hacía más audible

—A… Auxilio, por favor. ¡Que alguien me ayude! —Dijo una voz femenina al borde del llanto

—¿Quién es usted? ¿Dónde se encuentra?

—Auxilio, emergencias, ¡Van a matarme!

—Esto no es emergencias, es el hotel 171, llamare a emergencias, dígame donde se encuentra.

—No lo sé… escapé… Auxilio, vienen por mí.

El guardia estuvo a punto de colgar para llamar a emergencia cuando se dio cuenta de que eso sería abandonar a la chica y también que no hay línea de salida.

Armándose con la porra eléctrica se dispuso a salir cuando oyó por la bocina una puerta abriéndose bruscamente y a la chica comenzar a gritar.

Un escalofrío recorrió su espalda cuando se dio cuenta de que estos sonidos no solo provenían de la bocina y tomándola comenzó a gritar.

—¡Señorita! ¡Señorita! Respóndame, ¿dónde se encuentra? La ayuda va en camin…

Un disparo que retumbó en todo el hotel dejo todo en silencio. Soltando el teléfono cedió al temblor de sus piernas y miró por última vez la pantalla, viendo a un sujeto enmascarado mirándolo a través de las cámaras. La cámara número uno. La que apunta a la puerta de recepción. Entonces la puerta se abrió.

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