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Antología de relatos: Móntame una escena

Taller de Escritura Móntame una Escena

Si, no soy muy puntual subiendo mis participaciones…

En esta oportunidad quiero compartir una ya del lejano año 2015, del taller de escritura de Literáutas llamado «Móntame una escena»

La razón por la que lo comparto ahora en el año 2022 es porque quiero encontrar cada una de las cosas que he hecho en mi paso por internet y dejar constancia de ello. Probablemente me tarde un poco puesto que aunque prácticamente es un honor o victoria o logro salir en una antología, nunca fui muy organizado.

Mi participación en este caso puede ser encontrada en la misma pagina de Literáutas, en el post Libro del Taller de Escritura “Móntame una Escena” – Recopilación 2, compilación que se puede descargar en PDF y encontrar también en Amazon, donde las ganancias se derivarían íntegramente a una ONG llamada Ayuda en Acción.

Como es de esperarse tras tantos años desde la publicación de esa antología, la propietaria ya se ha quemado por diversas explicaciones que describe en la ultima entrada y el taller se encuentra suspendido indefinidamente. A mi me gustaba mucho. Por autorización de la misma creadora del taller, ahora existe otra página llamada «Café Literautas» que intenta seguir con el proyecto, guiada por K. Marce, quien participaba en los talleres también.

El relato con el que participé tenia que cumplir con una sola regla: terminar con la frase «Los tambores comenzaron a sonar».

Los detalles, junto a mi participación y la de los demás, se encuentran en el siguiente enlace.

Camping

¿Sabes? hoy ha sido un día emocionante, te aseguro que nunca
he estado bajo tantas emociones en tan pocas horas. Esto es como
un juego, todos se ocultan, yo me oculto.

Seguramente ya han descalificado a algunos y no tengo ganas de
ser uno de ellos. Los gritos de la gente retumban en mi cabeza, no
se oyen muy felices, yo no lo estoy.

Odio sentirme acorralado.

Hay participantes atrasados, tardaron mucho en llegar. Maldita
policía, ¿por qué tardaron tanto en llegar? Esto no es un juego
divertido, pero sin duda es emocionante. Es decir, llevo horas
corriendo y ocultándome.

El tipo allá afuera está disparando contra todo lo que se mueva.
Puedo oír a la gente fuera del alcance de las balas. Gritan y reclaman
que alguien haga algo, sin siquiera atreverse a asomar la cara.

¿Que reclaman?

¿Están asustados?

¡Yo debería estar asustado!

Pero en realidad, siento un poco de envidia.

No de los que están a salvo, si no del tipo que dispara. Es decir,
cualquiera ha pensado en matar a alguien, pero yo tengo que pensar
en no matar a alguien.

¡Hop! Hora de cambiar de lugar.

Corriendo sigilosamente, puedo oír las balas casi rozar contra
mi cabeza. Los rebotes de cada disparo contra los objetos del lugar
causan multitudes de escombros hiriendo a más personas.

Una pared con una ventana grande me sirve de refugio y de un
perfecto lugar para seguir observando al compañero aventurero
que se ha puesto a jugar tiro al blanco o al negro o al mulato o
mestizo o a mí.

¡Maldito! ¡Odio ser la víctima!

Alguna vez he pensado en como quisiera que sea mi funeral.

Creo que me gustaría que sea un momento feliz, porque yo fui feliz.
Me gustaría que cuando mi féretro baje, una orquesta con tambores
toque una música alegre para calmar los dolidos corazones de
quienes estén allí.

Lo sé, no soy un ciego emocional, la gente sufre cuando sus
conocidos, familiares y allegados mueren y mi muerte no será
diferente. Solo los quiero calmarlos un poco.

Frente a mi hay una pequeña bodega, espero que haya algo útil
para escapar.

Ente un montón de cosas de limpieza, encuentro un machete
recién afilado. Creo que es del conserje y creo que no me reclamará
si lo uso, después de todo, fue el primero en perder el juego.

Otra vez la balacera amenaza mi refugio y comienzo a
moverme lo más discreto que puedo. Ya no sé si estoy escapando
o solo postergando mi muerte, este tipo parece estar armado con
municiones infinitas, ¡¡Es un maldito hacker, eso es trampa!!

Para colmo campea el muy desgraciado, odio que en este juego
solo se tenga una vida. Si no fuera así, ya me lo hubiese cargado.

La balacera me ha forzado a huir al segundo piso, vuelvo a buscar
una ventana para observar el panorama lo más seguro posible.
Allá se encuentra tirada mi amiga, la pobre se ve herida pero
se hace la muerta. ¡Bien jugado!, espero que este loco no se dé
cuenta…

El resto de personas que yacen cerca de ella no han tenido la
misma suerte, de hecho, uno de ellos cubre a mi amiga, ha muerto
defendiéndola, ¡Tengo que hacer algo para que al menos ella se
salve!

Puedo oír en mi cabeza a la gente llorando por todos estos que
han caído. Odio verlos sufrir, nadie merece morir.

No soy ni quiero ser un psicópata, pero este tipo pide que lo
maten. El machete en mis manos solo consigue emocionarme más.

¿Qué se sentirá cercenar la cabeza de alguien?

¿Existirá alguna forma de hacerlo sin sufrir consecuencias?

La oportunidad de responder mis preguntas esta agachada bajo
mi ventana. El tipo se ve exhausto, el uso de armas es agotador.

Parece un blanco perfecto, un héroe sería genial en este
momento, pero esos no existen, nadie es tan estúpido como para
lanzarse a una muerte segura. Ni la policía entra a pesar de sus
chalecos antibalas.

Sigo oyendo voces clamando por un héroe, ya dije que eso no
existe, ¡Cierren la boca!

No hay nadie en mejor lugar para interceptarlo que yo. Esta tan
cansado que ahora él es un blanco perfecto.

La perspectiva me emociona, creo que es hora de jugar con mis
reglas.

Asomándome por una saliente de la ventana, preparo el machete
y me preparo para lanzarme contra el tipo. De aquí solo saldré
yo, como psicópata o como héroe y mientras caigo, los tambores
comenzaron a sonar.

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Antología Microrrelatos n°1 Un Mundo Bestial

Mi relato ha sido seleccionado para ser publicado en la «Antología Microrrelatos n°1 Un Mundo Bestial» según las reglas adjuntas.

Si, se que es del 2018, pero recién lo encuentro y además quiero tener un historial completo de las participaciones que he tenido en diferentes actividades de este estilo.

Concurso de Microrrelatos un Mundo Bestial
Concurso de Microrrelatos un Mundo Bestial

Adjunto mi participación y el enlace donde ha sido publicado:

https://zoboko.com/book/x5vx50qd/antologia-de-microrrelatos-no-1-un-mundo-bestial

Relato corto: Trabajo en clases

Palabras: 78


Mientras los alumnos trabajaban, el profesor explicaba la clase, excepto uno de ellos que no hacía nada excepto observar insistentemente al profesor.

Esto le sorprendió mucho, ya que conocía su historial de bajo rendimiento académico por lo que le preguntó:

— Los demás están trabajando, ¿Por qué no haces lo mismo?

A lo que este respondió:

— Es cierto que tengo pereza para trabajar, pero en este momento, más importante es atender la clase, es un tema difícil para mí.

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Audiorrevista Historias Pulp nº 2 – Paradojas

Mi participación en la antología de la pagina Historias Pulp ha sido leída como parte de su audiorevista, he de decir que oír mi relato leído se siente algo extraño y emocionante. ¡Muchas gracias por permitirme participar en un reto tan divertido!

segunda convocatoria microrrelatos paradójicos
segunda convocatoria microrrelatos paradójicos

Adjunto enlace donde se encuentra publicado y video de youtube:

Enlace a la entrada de la participación de Historias Pulp
Lectura de mi relato en audio revista de Historias Pulp

Lee mis otras participaciones aquí:

Hombre violinista viejo

Concierto Obsoleto

Para el reto #sifueramusica adjunto mi participación

(1408 palabras) #noobcomplex

Concierto Obsoleto

Un viejo mendigo que se solía ver merodeando por ahí, agotado por la vida y por todo lo que ha tenido que sufrir, marginado entre millares de miradas que le observaban con distancia, con ignorancia dejándolo solo en su sentir.

Este mismo viejo que todos apartaban cuando amanecía tirado en una calle después de una noche buscando donde dormir, estaba parado en el centro de la plaza, organizando lentamente un pequeño escenario improvisado hecho con todas las cosas que había logrado reunir.

Sus lentos movimientos hacían que lo curioso de su comportamiento perdiera interés rápidamente de los transeúntes, quienes se preguntaban si había una manera de quitar al viejo de ese lugar para que no estorbara..

Sin embargo, otros mendigos se habían reunido rodeándolo, pero dejando bastante espacio entre ellos, asegurándose que no se produzca ningún tipo de agresión para el viejo.

Sus miradas, más apagadas que de costumbre, parecían un añadido a sus tormentos, además del hambre y el frío.

La gente que pasaba, apurada por sus labores diarias, no se empeñaba mucho en quitarlos, pues, era una pérdida de tiempo, ya llegarían las autoridades para resolver el problema, aunque ninguno tuvo tiempo para llamarlas.

Entre harapos y objetos derruidos, hizo un pequeño atril, no muy distinguible de un basurero y otros mendigos comenzaron a rodearlo haciendo cosas parecidas.

Cada uno de ellos también habían armado su pequeño escenario particular alrededor del viejo y los primeros, los que cuidaban, también se aseguraban de protegerlos con la misma expresión desoladora en sus rostros.

Se había formado un pequeño auditorio circular y la gente comenzaba a molestarse por este atrevimiento.

—¿Qué se han creído?

—¿Piensan tomarse la plaza?

—¡Alguien debe quitarlos de allí y que aprendan cuál es su lugar en el mundo!

A pesar de la agresividad de los comentarios, nadie hizo nada, no había tiempo para ello.

Los mendigos con sus improvisados atriles comenzaron a sacar cajas destartaladas y mochilas harapientas, mostrando de estas cosas, pequeños cuadernos de notas, manchados y desgarrados, cuyo contenido era apenas legible.

El viejo, en el centro de todo, seguía ceremoniosamente su adecuación de su pequeño pedazo de tierra, tal vez lo único que tenía en este mundo, en ese momento.

Saca también, un pequeño cuaderno de notas, manchado y desgarrado como el de los otros, pero con páginas muy blancas y bien cuidadas, conteniendo notas claras, de hermosa letra y en las siguientes páginas, partituras escritas a mano, tan pulcras que pareciera que han sido impresas por alguna máquina .

Poco a poco, los mendigos comienzan a sacar de sus cajas aparatos desconocidos ante el desconcierto de todos y los comienzan a manipular como quien afina un instrumento lujoso y delicado.

Esta vez, su comportamiento llama más la atención y la gente se detiene por segundos ante la curiosidad de tan extraños aparatos.

Tubos de plástico PVC con cuerdas de nylon.

Cajas de cartón con cubiertas de chaquetas de cuero.

Cajas de madera y palos de escoba sosteniendo hilos transparentes de caña de pescar.

Eran definitivamente instrumentos musicales improvisados, listos para ser usados.

El viejo por su parte, saca una funda oscura, manchada y de aspecto destartalado.

De ella, saca una caja negra, de aspecto muy cuidado y lujoso, con un perfil característico reconocible.

Así mismo, saca de la caja un hermoso violín, de madera fina con engastes de oro, cuerdas de alta calidad y un hermoso arco bien cuidado, acorde a la calidad del resto del instrumento.

La deslumbrante apariencia del instrumento destaca por sobre la del viejo, y mucho más por la de sus harapientos compañeros, quienes al observar el aparato, sueltan un lastimero suspiro y se dibuja en sus rostros una triste sonrisa.

El viejo, con sus fuerzas medidas apenas para sobrevivir, levanta la mirada y da la señal.

Al instante, todos los demás mendigos preparan sus instrumentos y uno de los que hacía de guardia se pone en el centro, a la vista de todos, sosteniendo un pedazo de madera alargada y astillosa.

Con gestos firmes y decididos, mueve su bastón instruyendo, primero al viejo que comienza a tocar magistralmente el violín.

Poco a poco, los demás también se agregan y acompañan con precisión a la melodía.

Los curiosos, ya no se detienen por solo segundos, ahora rodean al grupo, sin intenciones de querer marcharse.

Los mendigos parecen haber formado una orquesta y tocan “Tocata and Fuge” en D menor.

El ímpetu de la canción parece ir tomando los ánimos de los presentes, quienes ven la destreza de estos improvisados músicos, que, con gran talento sacan hermosas notas a tan toscos instrumentos.

Al frente de toda la carga, el viejo mendigo con el violín de lujo, no pierde la concentración y rápidamente mueve sus dedos, mueve el arco y se mueve al ritmo de su instrumento.

Tanta vida impone en sus notas, tanto poder, que es difícil creer que aquel lento hombre de pesado andar, pudiese moverse de esa manera.

Era como si todo lo que había ahorrado de energía lo estuviese usando en una presentación final.

Las notas iban y venían, bajo la coordinación del mendigo con la vara de madera, quien calmaba la orquesta y preparaba la siguiente canción.

El viejo entre pausa y descanso, se veía vivo, alegre, feliz, si nos arriesgamos un poco, algo así como si hubiese olvidado todos sus tormentos, o como si nunca los hubiese tenido, pero mientras tocaba, mostraba la fuerza de una juventud que no tenía, las emociones que transmitía su música aderezada con el poder de sus vivencias.

El concierto proseguía, bajo la mirada atónita de los espectadores, quienes no esperaban nada de estos hombres.

Uno de los curiosos, viendo la calidad del instrumento, dedujo que era aquel que había sido robado de esa prestigiosa escuela de música y por el cual se ofrecía una enorme suma de dinero, trato de gritar que ese instrumento era el robado, pero no logro decir mucho, pues fue neutralizado al instante por unos jóvenes andrajosos, quienes también escoltaban a los mendigos que hacían guardia en el anillo interior del grupo.

El concierto se prolongó sin tregua por horas.

Las adaptaciones y versiones originales transcurrían con pausas apenas discernibles mientras que el viejo violinista brillaba en su actuación.

Sus mendigos acompañantes ya no parecían apesadumbrados, más bien parecían estar disfrutando del concierto mientras seguían exprimiendo al máximo sus rústicos aparatos.

Una versión original, nunca antes escuchada por nadie de los presentes, fue entonada.

Completamente de la autoría del pobre hombre, lleno de nostalgia y melancolía a los presentes con el lastimero llanto de las cuerdas del violín.

Sin embargo, cuando estaba finalizando su canción, los instrumentos acompañantes fueron colapsando uno tras otro.

No quedó ninguno funcionando excepto un joven violinista, quien había llegado con su violín barato y atravesando la enorme multitud que se agolpaba para ver el concierto.

El viejo sonrió al joven y este respondió de la misma manera, pero dejando escapar una lágrima de sus ojos.

Nadie sabía quién era este joven, ni los presentes, ni los mendigos, pero el viejo parecía comprender apenas su identidad.

Mientras los mendigos acomodaban sus instrumentos rotos, el viejo y el joven tocaron a dueto una versión para violín del himno “Más cerca, oh Dios, de Ti”

Cuando terminaron, todos con lágrimas prorrumpieron en gran aplauso a la vez que los dos violinistas hacían reverencia con una enorme sonrisa en sus rostros, pero en la última reverencia, el viejo no se volvió a levantar, cayendo pesadamente sobre su improvisado atril, destruyendolo.

La sonrisa de su rostro nunca desapareció y, poco antes de morir, señaló al joven la caja de su lujoso violín.

Ninguno de los mendigos se movió de su lugar.

Ninguno de los jóvenes hizo nada para impedir que los curiosos se apretaran aún más.

Solo se oía el grito de auxilio del joven, quien desesperado trató de conseguir ayuda para el viejo.

A pesar de todo, no se pudo hacer nada por él.

Los mendigos, quienes siguieron observando callados, rompieron en llanto, y rodearon al viejo maestro violinista.

Uno de ellos, puso el violín en la caja y sacó una nota que decía:

“lo único que tengo y lo que me fue arrebatado te lo dejo después de haberlo arrebatado y obsequiado al público en un escenario.

Este violín es ahora tuyo y también lo único que he podido darte en esta vida, hijo mío.

Te quiere, tu padre, John Sebastián, gran maestro violinista caído en desgracia”

Rover Curiosity. NASA

Sesgo de Curiosidad

Esta es mi participación para el taller #sorprendenos1 del grupo Fantasía y Ciencia Ficción. Escritores en Lineal donde buscamos asombrar al lector mediante un descubrimiento asombroso realizado por el rover Curiosity según las normas citadas en este post

(1355palabras) #noobcomplex

Sesgo de Curiosidad

A pesar de que el proyecto Galileo estaba oficialmente cancelado y la diosa había distribuido los recursos a la búsqueda de “El Cetro de la Diosa” y el desarrollo de la comunidad, aún quedaban algunos partidarios de la búsqueda de otros mundos. Esto se debe a que la programación original del proyecto estaba enfocada a conocer otras civilizaciones más allá del planeta Tierra y esto se implementaba en las nuevas generaciones como parte de su educación, por la cual su desempeño como proyecto de supervivencia fue más bien mediocre.

La tecnología de la que disponen los humanos hasta la fecha, es sin duda alguna, avanzada para lo que tenían al momento de su partida pero la educación de las clases, excepto las exploradoras, no incluía historia. Esto provocó una idealización de los descubrimientos recientes, los que fueron considerados como reliquias de alguna civilización avanzada que no pudo frenar su destrucción y cuyos rastros son la única evidencia de su existencia.

Este punto de vista idealista se encuentra fuertemente adherido a la mentalidad de los colonos gracias a la negativa a aceptar el retorno al planeta Tierra. La posibilidad de regresar al momento de la partida era tan remota que ni siquiera fue considerada, al punto de tratar de borrar de la memoria colectiva todo rastro de su anterior hogar.

Desde el aterrizaje, se han logrado establecer con éxito varias colonias en las cuales se busca asegurar la supervivencia de la especie, pero también la preservación de los conocimientos y recolección de datos. La minería de recursos se realiza con una limitada cantidad de robots especializados por lo que la materia prima aún es un bien escaso, pero se ha obtenido suficiente para desarrollar sistemas de comunicación sencillos cuyo coste energético es lo suficientemente reducido como para servir de apoyo a los grupos exploradores.

A pesar de que cada quien tiene su rol bien definido, el dilatado tiempo que hay entre descubrimiento y descubrimiento provoca que los investigadores se apeguen a un punto de vista sesgado sobre los artefactos que estudian, aunque la información que continúa liberando la diosa, ha permitido crear sistemas intérpretes para los protocolos de comunicación utilizados en el pasado.

Algunos grupos de investigadores, localizados en colonias cuyos recursos abundan continuaron desarrollando tecnologías de comunicación, las cuales combinadas con los protocolos antiguos terminaron enlazando algunas señales de origen desconocido.

Rápidamente, la observación de las ondas de radio se volvió una afición regular entre diferentes colonias.

El tanteo de frecuencias y protocolos llevó a la reapertura de las comunicaciones con algunos satélites en la órbita terrestre, los cuales, al estar al límite, reportaron la información que habían recolectado aunque gran parte de la información pasada había sido sobrescrita debido a su escasa memoria.

Las imágenes del planeta fueron hermosas.

Durante la travesía del proyecto Galileo, muchas fotografías fueron realizadas. Los planetas que se encontraban siempre estaban vacíos, muertos, en silencio o en alguna brutal reacción natural que restringía la vida en ellos.

Las fotografías que mostraban los satélites, aunque de baja calidad, dejaban ver un planeta lleno de vida y en constante cambio. El ciclo de los océanos alternaba entre inmersiones de grandes franjas de tierra que en muchos casos terminaban enterradas en arena.

Las colonias se agruparon en asociaciones de investigadores para comparar la información que obtenían. Pero no lograron retroceder el tiempo lo suficiente como para observar la caída de la civilización que los creó.

Durante mucho tiempo, los resultados de las observaciones no fueron más que datos geológicos de interés, pero ningún rastro de civilización. Al parecer, simplemente desaparecieron de la historia.

Una noche, cuando los investigadores celebraban toda la información recolectada, muchos estaban jactándose de tener una civilización avanzada entre manos. La posibilidad de que existan seres inteligentes aparte de los humanos los enloqueció de felicidad, al ser la respuesta a su propósito en la vida y, mientras contemplaban el cielo nocturno añorando aquella silenciosa aventura por el espacio, admiraron una hermosa lluvia de estrellas surcando el cielo de un lado al otro.

El grito desesperado de un joven investigador los despertó de su letargo. Una tras otra, las señales de radiofrecuencia quedaron silenciadas ante el desconcierto de los investigadores. Los últimos datos recolectados no mostraron ninguna anomalía aparente, aunque tampoco había evidencia de una lluvia de estrellas en el momento. Tras una fugaz discusión, todos estuvieron de acuerdo en que probablemente esos objetos que entraron a la atmósfera no eran meteoritos sino los últimos vestigios de los satélites cuya órbita finalmente dejó de ser sustento suficiente contra la gravedad y comenzaron a caer.

Resignados observaron las pantallas totalmente en silencio. Solo ruido blanco causado por la radiación de fondo era lo único que captaron las antenas y entonces todos recordaron el mismo silencio que les acompañaba en el espacio.

Mientras unos se comunicaban con otras colonias para mandar expediciones para que consiguieran recuperar los restos de los satélites, otros orientaban desesperadamente las antenas buscando alguna otra fuente de comunicaciones con la esperanza de oír algo más desde el cielo, sin resultado alguno.

Debido a la falta de pruebas de que quedara alguna señal más allá de la atmósfera, los recursos se distribuyeron en otros proyectos y poco a poco las antenas dejaron de apuntar al cielo.

Cuando la última antena estuvo a punto de ser reorientada, una tenue señal llamó la atención de los investigadores a cargo.

Agrupando los datos reunidos, aumentaron la potencia de las antenas una vez que se descubrió que existían sondas más allá de la órbita del planeta y apuntaron a un objeto celeste de color rojo desde el cual recibían la señal.

La fuente de comunicación se identificó como “Curiosity” y solicitó el descargo de los datos reunidos para liberar memoria. Sin pensar en las hipotéticas consecuencias sobre conjeturas de hipoteticas civilizaciones hostiles, aceptaron y analizaron los datos.

Imágenes tras imágenes de un yermo desolado, de aspecto rojizo por el óxido de hierro sobre la superficie fueron el común denominador.

Rocas, cráteres y una tenue atmósfera recordaron a los investigadores que los planetas más prometedores que encontraron durante su viaje eran inhabitables a medio plazo.

Maravillados por recibir comunicaciones de un lugar así, trataron de obtener la información de los sensores a bordo, pero muchos habían dejado de funcionar y los generadores no tenían suficiente potencia para alimentar los que aún podrían hacerlo.

Las cámaras, rotas por colisiones de objetos contundentes en las constantes tormentas de polvo, apuntaban al suelo, excepto una, que al estar rota, apuntaba al cielo y desde ahí fue posible observar un pequeño punto azul brillante. Los datos de la memoria, junto a la posición calculada indicaban que se trataba de La Tierra.

Aterrorizados al saber que ese planeta que era observado por la cámara rota era el lugar donde se encontraban, lanzaron comandos tratando de sacar más información que descartara la posibilidad de estar en la tierra, pero toda la información que obtenían sólo confirmaba esto.

Mientras se desataba una agria discusión entre los investigadores de diferentes colonias, la cámara captaba un enorme astro que se interponía entre ella y las antenas. Si la información reunida era correcta y aceptando que el planeta en que se encuentraban era La Tierra, entonces ese astro era la luna Fobos, cuya órbita cercana al planeta Marte lo sometía a tal fuerza de marea que había empezado a desmoronarse.

Mientras los investigadores continuaban discutiendo, grandes trozos de la luna caían ante la mirada atenta de la cámara del rover, el cual cortó las comunicaciones poco después de que una gran roca se dirigiera a gran velocidad hacia él.

El silencio del espacio fue lo único que logró calmar las peleas, el proyecto de encontrar nuevas civilizaciones finalmente fue abandonado.

Algún tiempo después, los datos que se habían descargado del Curiosity desataron la euforia entre la comunidad investigadora. Análisis en el laboratorio a bordo del rover indicaban la presencia de partículas de origen orgánico como señal inconfundible de vida extraterrestre. Sin embargo, su composición era idéntica a la encontrada en el planeta Tierra, recordando al meteorito ALH84001, cuyo origen probablemente marciano, había llegado al ser eyectado del planeta por un impacto de proporciones monstruosas.

Lo que le Pertenece al Mar

Esta es mi participación para el taller #completalahistoria del grupo El Ojo Critico donde completamos la historia según las normas citadas en este post

(510 palabras) #noobcomplex

Lo que le Pertenece Al Mar

Me descubrí con la mirada perdida en el cielo nocturno. La luna llena se paseaba con su brillante vestido blanco entre un manto negro parchado de nubes grises. El mar rugía a lo lejos y entonces me di cuenta de que estaba en una playa.

La arena de color claro resaltaba del fondo oscuro gracias a la luz de la luna. Se sentía áspera como un recuerdo lejano que apenas puedo divisar en el horizonte de mi memoria. Sentí mucho frio. Mi cuerpo pesaba y parecía hundirse en la arena que me lastraba tanto que no me podía mover.

La luna me contemplaba sin dejar su paseo nocturno mientras parecía que me hundía poco a poco, lenta e irremediablemente hasta que el mar comenzó a rugir cada vez más cerca. Un poco más cerca.

— ¿Sabes por qué ruge el mar?

Un recuerdo fugaz apareció en mi mente y acarició con calma mis oídos. Una voz familiar y delicada que parecía querer confiarme un secreto íntimo y a la vez trascendental. Cerré mis ojos esperando poder oír y pude sentir el agua acariciar mis pies. Un escalofrió recorrió mi cuerpo y el deseo de escapar se hizo más intenso. La arena no se movía pero reclamaba mi cuerpo. El mar avanzaba rugiente devorando la playa y arrastrándolo todo en su vaivén. Entonces volví a escuchar aquella suave voz.

— Puedes creerme. El mar reclama lo que es suyo.

Otra vez el mar reemplazó la voz con su rugido y la arena dejó de tragarme. Mi cuerpo pesado no respondió y el frio pareció capaz de fracturar mis huesos, destrozar mi carne y quemar mi piel.

El dolor se tornó insoportable y yo sin moverme. Las nubes avanzaban en su pacifica holgura y la luna me miraba desde lo alto.

— Llegará el día en el que nos separemos. Ya sabes, es lo normal. Aun si no estoy, quiero que mires fijamente a la luna. Ella te cuidará.

Mis ojos se llenaban de lágrimas conforme cada palabra acariciaba mis oídos y la desesperación inundó mi corazón.

Dejó de importarme que me tragara la arena. Dejó de importarme que me reclamara el mar. No quise volver a abrir los ojos al darme cuenta de que no había nadie a mi alrededor. Nadie a quien clamar por ayuda, ni siquiera para que me acompañase en esta triste despedida. Mi pecho se agitaba en pequeñas sacudidas del llanto contenido y me di cuenta de que seguía con vida.

— Abre los ojos. No es una despedida. Y aun si lo fuera, solo mira la luna. La soledad no es absoluta en este vasto mundo.

A pesar del suave susurro de mis recuerdos en mis oídos, cada palabra se sentía como una punzada en mi pecho que se movía cada vez más débil de tanto llorar. El mar ya me cubría hasta el cuello y entendí sus palabras “El mar reclama lo que es suyo”

Abrí los ojos y ya completamente a su merced, vi la luna vestirse de plata.

— Ah. No pude escapar, verdad? Espérame, voy de regreso.

Taller Literario: “¡Sorprendenos!” 1

“El Robot Curiosity ha estado explorando por la superficie del planeta Marte cuando realizó un descubrimiento asombroso.”

¿Como seguirías la historia?

Iniciamos los talleres del grupo de Fantasía y Ciencia Ficción con un reto. Sorprendenos con un descubrimiento impactante e inesperado en Marte, realizado por el robot Curiosity, el cual es real y se encuentra en funcionamiento hasta la fecha.

Para este taller dejamos la libertad para elegir el titulo y la continuación de la historia. Dado el reducido numero de participantes, se prefieren relatos de alrededor de 750 palabras con el fin de atraer lectores, pero se pueden extender tanto como sea necesario para no dejar incompleta la historia. El genero, estilo y demás detalles quedan a cargo del autor.

Opcionalmente pueden agregar el numero de palabras del relato.

Comenzamos desde 17/05/2018 y terminamos el 31/05/2018 tras lo cual se procederá a la votación.

Para los que no conocen el grupo, Fantasía y Ciencia Ficción. Escritores en linea. es un grupo de publicidad y desarrollo literario donde pueden publicar sus obras y poner fragmentos de sus textos para que los demás opinen. En post posteriores haré une breve reseña de este grupo del cual soy administrador actualmente.

Playa de noche

Taller “Completa la historia” 1 -El ojo Crítico-

Despiertas en una playa durante una noche sombría de luna llena, no recuerdas lo que paso antes de despertar pero tienes que ponerte en marcha.

¿Cómo lo seguirías la historia?

Para este taller dejamos la libertad para elegir el titulo y la continuación de la historia. Al igual que entregas anteriores, se prefieren relatos de alrededor de 750 palabras pero se pueden extender tanto como sea necesario para no dejar incompleta la historia. El genero, el estilo y demás detalles quedan a cargo del autor.

Opcionalmente pueden agregar el numero de palabras del relato. No olviden agregar la imagen adjunta y el hashtag #completalahistoria para participar en este taller.

Comenzamos desde 03/05/2018 y terminamos el 10/05/2018 tras lo cual se procederá a la votación.

Para los que no conocen el grupo, El Ojo critico es un grupo de Critica donde pueden poner fragmentos de sus textos para que los demás opinen. En post posteriores haré une breve reseña de este grupo del cual soy administrador actualmente.

Historia del café

Uno o Todos

Esta es mi participación para el taller  #quieroserprotagonista del grupo Acordes Literarios donde elegimos a una persona y lo hacemos protagonista de un relato corto.

(842 palabras) #noobcomplex

Uno o Todos

Historia del café
Historia del café

Klara toma un café en una de las mesas de un local en el centro de la ciudad. Lo hace con calma y sin perder de vista la calle y la gente que transita despreocupada. Cierra los ojos para disfrutar de cada sorbo a pesar de que de un momento a otro la tierra ha comenzado a temblar.

La gente se agita, algunos comienzan a murmurar posibles rezos a sus dioses de turno, mientras los cables del tendido eléctrico se mecen como niños jugando en un columpio. Entonces, la tierra deja de temblar.

La gente se siente satisfecha. Muchos se toman el pulso por el morbo de ver los efectos de tal susto. Conversan entre ellos y ríen de las muecas que pusieron al verse sacudidos súbitamente y las mofas se incrementan mientras la adrenalina va descendiendo. A pesar de que un temblor de ese tipo no es frecuente, todos siguen sus caminos hacia sus labores cotidianas y el flujo de la calle se restaura.

Ella toma un pequeño pan que ha pedido junto al café. Se toma su tiempo para sentir su aroma pues aún está caliente, recién salido del horno. A pesar de que casi no quedan comensales en las otras mesas, ella permanece calmada y moja su pan en el café. Entonces comienza a llover.

El flujo de la calle no se detiene a pesar del torrencial aguacero. La gente corre desesperada al darse cuenta de que el agua empieza a empapar sus aparatos y algunos de ellos dejan de funcionar. Nadie reza, nadie ríe. Todos corren de muy mal humor al refugio más cercano. Sea la saliente de un edificio o la parada de bus que tengan a mano, solo se resguardan mientras maldicen al dios de turno. Los vehículos no bajan la velocidad. Tienen que llegar a donde tengan que ir. No les importa bañar con agua lodosa y aceitosa a los transeúntes que no se han refugiado lejos de la carretera. No les importa que el impacto de la ola que crean tumbe a los motociclistas o peatones que se resignan a aguantar la lluvia. Simplemente corren con todo lo que tienen.

El agua se acumula rápidamente. Las alcantarillas se desbordan. Los vehículos dejan de correr al notar que la velocidad hace que el agua los golpee desde abajo y pierdan el control. Algunos de ellos se estrellan contra los edificios agregando más heridos, además de las motos accidentadas. Entonces, deja de llover.

Las alcantarillas finalmente abastecen. El agua corre arrastrando la tierra y lodo que se habían acumulado en las calles. El aire está libre de smog y ya no se ve la niebla que impide ver más allá de siete cuadras. El cielo se ha despejado tanto que el sol brilla en su máximo esplendor.

Ella sigue en su mesa comiendo su pan. No pierde de vista la calle, pero ahora está rodeada de mucha gente que ha buscado resguardarse de la lluvia. Está irritada por la invasión a su espacio privado pero no hay nada que hacer, conforme calienta el sol la gente se dispersa entre murmullos de fastidio y el chapoteo de zapatos remojados.

En su mesa hay un abanico, un cigarrillo, un helado y una pistola. Ella ha venido sabiendo que hoy ha de morir y simplemente tiene curiosidad en que forma lo hará. Indecisa sobre lo que tomar a continuación, se inclina para alcanzar el helado, pero deja caer sus llaves al suelo. El ruido metálico de una enorme viga cayendo llama su atención de nuevo a la calle. El sol ha secado la mayor parte del agua y la gente se reúne alrededor de la viga y sus escombros. Debajo de ella había una mujer embarazada, un niño y un perrito. Nadie tiene la fuerza para levantar el monstruoso objeto y lloran desconsolados. Gritan ferozmente al cielo despejado como si alguien fuera a oírlos arriba y maldicen al dios de turno, a su destino y a ellos mismos.

Ella levanta las llaves y mira a su alrededor. Aún está rodeada de personas que al ver el accidente no se han movido, pero que tienen muecas diversas según su tema de conversación.

Murmuraciones de desagrado y chistes grotescos se desarrollan entre las palabras en sus bocas. Comentarios misóginos acotan el infortunio de la muerte del perrito y celebran la de la madre y su hijo. Aún peores comentarios se desarrollan alrededor del niño del cual apenas se puede ver su zapato ya que su tamaño es inferior al grosor de la viga que lo cubre.

Ella siente asco y dolor de estómago. Ya no sabe si es por la angustia de morir, por el café o por el comportamiento de la gente. Observa su mesa y aún queda el abanico, el cigarrillo y la pistola.

Mirando al cielo despejado trata de centrarse en el sol, pero no puede verlo porque los edificios lo bloquean.

Mirando totalmente vertical al cielo suspira y se pregunta:

— Ya que de todas formas me he de ir, ¿he de llevármelos conmigo?

Volviendo su mirada a la mesa y viendo por última vez la calle, toma el abanico.

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