Blog sobre literatura y creatividad.

Etiqueta: soledad

Danzando Alrededor del fuego

La Felicidad que se Negaron

Mi turno para el #tallerapocaliptico en el grupo “El Ojo Critico” según las especificaciones:

Una de las cosas que mas me impresiona es la habilidad de crear ambientes alegres, tranquilos o felices capaces de transmitir emociones tan contrarias como tristeza, desesperanza o angustia. he leído algunos ejemplos y el mas reciente es “La ultima noche del mundo” de Ray Bradbury que usare como ejemplo para explicar lo que digo.
http://ciudadseva.com/texto/la-ultima-noche-del-mundo/
el reto que propongo es tratar de describir una historia, sea contemporánea, apocalíptica o post-apocalíptica que transmita una primera impresión feliz, pero de fondo haga sentir desesperanza o tristeza. en menos de 500 palabras.
como curiosidad, si lo desean, pueden agregar cuanto tiempo les ha llevado y en que se han inspirado para escribirlo.

Yo

(556 palabras) #noobcomplex

Tiempo de escritura: 20 minutos

Realmente no se en que me inspiré, tal vez en una especie de purgatorio, pero buscando que sea feliz. digamos que no lo tengo claro


La Felicidad que se Negaron

Danzando Alrededor del fuego
Danzando Alrededor del fuego

En el amanecer del tercer día, el festival estaba en todo su apogeo. Los rostros felices de las familias mostraban la emoción de asistir al último evento del año. Una niña avanzaba zarandeando su osito mientras saltaba entre los transeúntes que iban desapareciendo según avanzaba. Había perdido a sus padres, pero no lo sabía. No los recordaba, no le importaba.

El centro estaba lleno de personas bailando al ritmo de una suave canción que sonaba a lo lejos sin poder determinarse su origen. Coreografías elegantes desplegaban un mar de movimiento que hacía que la multitud se mueva coordinada como un ejército de hormigas que siguen un rastro en círculo que se extiende y contrae según cambia el tono de la música.

Los danzantes toman una pareja, cualquier miembro de la multitud cada vez más pequeña y bailan según suena la siguiente canción. Un suave Valtz con el cual se pegan y alejan con una sonrisa sincera de felicidad hasta que cansados al final de la canción, hacían una reverencia y desaparecían sin que a nadie le importara.

Las calles están llenas de locales adornados con todas sus galas. Comidas sabrosas se ofrecen a mitad de precio mientras las personas se abomban a las puertas esperando ser atendidas y con la eficiencia de mil máquinas los recepcionistas despachan sus productos con rapidez.

La emoción de la gente al recibir lo que buscaban era sin duda algo digno de admirar. Las familias buscaban un lugar donde tranquilos, con el murmullo de la gente conversando a su alrededor, se sentaban a comer, disfrutar de sus alimentos los cuales frecuentemente eran compartidos para probar los sabores que no eligieron. Algunos conversaban sobre lo que les había ocurrido durante el día y otro sobre cosas del trabajo. Algunas lágrimas corrían por sus rostros tras disculparse por alguna cosa del pasado y otros tan solo se recostaron a ver las nubes pasar mientras con dulces palabras se despedían y ascendían como un vapor etéreo que se disipaba en el aire.

El día avanzaba, las multitudes se disolvían como polvo arrastrado por el agua de la lluvia y los locales fueron cerrando, satisfechos de unas buenas ventas y quedaron vacíos.

La ciudad quedó vacía. El campo quedó vacío. El día se iba degradando mientras la noche nacía al ritmo de una suave canción que aún se oía en los parques donde los restantes aun jugaban.

Niños sin padres caminaban entre los juegos buscando algo que jamás existió, algo que nunca tuvieron y olvidando sus preocupaciones, comenzaron a entretenerse en largas conversaciones cuando no, en divertidos juegos que ellos mismos inventaban.

Los locales de comida aún tenían dulces y frutas que tomaban libremente y compartían hasta quedar satisfechos, llenos, felices.

El agotamiento llegaba a todos por igual y mientras una niña caminaba entre todos, cada uno de ellos fue despidiéndose con una sonrisa alegre con la esperanza de jugar una vez más, algún día como lo hicieron esta vez. Tal vez desearon atesorar su felicidad en el fondo de sus corazones, mientras se convertían en un vapor intangible que se diluía en el aire.

La niña por su parte, llegando a lo alto de un juego con cuatro resbaladeras se sentó y frente a su osito comentó.

— No tuve de quien despedirme. ¿Te quedarías aquí como recuerdo de nuestra amistad?

El osito sin decir nada observo como aquella hermosa sonrisa desaparecía con un imponente manto negro sin estrellas de fondo.

Danzando Alrededor del fuego

Alienación

El día que supe que los demonios eran reales, no sentí especial preocupación. Había cosas más problemáticas de las que preocuparme como para tener miedo de extraños seres venidos de otra dimensión.

Ni siquiera el ser parte del menú me preocupaba, mis problemas eran más serios y estaban en mi cabeza, probablemente a punto de materializarse.

Los demonios son seres de otro mundo, los noticiarios los han presentado como reales en pocos confiables reportajes esotéricos, donde señoras de pocos dientes y mucho descaro fingen desterrarlos hacia mundos infernales a cambio de un módico precio. Los televidentes fascinados y aterrados contemplan la pantalla brillante mientras pasan comerciales ante sus ojos casi sin que se den cuenta.

A pesar de que es mundialmente aceptada su existencia, nunca se ha podido confirmar científicamente, hasta que cierto investigador de renombre, propuso que estos podrían existir como una manifestación del subconsciente colectivo. Una forma atávica de terror manifestada en excéntricas presentaciones acordes a la realidad cultural gobernante. Esto explicaría por qué han pasado de ser desde seres amorfos, hasta estar constituidos como mezclas animales y últimamente, como humanos muy deformados.

El científico no tuvo suficiente con ello, y comenzó a construir una máquina para poder materializar los terrores subconscientes. Trabajó en ello antes de que nazca y termino su trabajo después de que termine la adolescencia. Realmente diría que hubiese preferido que se tarde tal vez, unos cincuenta o cien años más, pero fue inevitable.

Como era de esperarse, tantos años de trabajo pasaron factura en su cordura por lo que tan pronto logró hacer funcionar su máquina, esta se salió de control. O más bien, el científico dejo que se saliera de control…

Y los demonios se hicieron reales.

La primera víctima, como era de esperarse, fue el mismo científico, que fue devorado ante las cámaras por un extraño ser de piel rojiza y cuernos sobre la cabeza. Su asesinato fue brutal.

Desde entonces, las apariciones de los demonios han sido posibles de ser capturadas en cámaras de alta calidad, los reportajes ya no usaban los videos de calidades miserables y muy distorsionadas. Los demonios se hicieron reales.

Debido al temor que estos causaron, pronto comenzaron a aparecer formas demoniacas nunca antes vistas.

El terror colectivo comenzó a manifestarse en formas muy extrañas, desde cofres con dientes hasta impresoras trituradoras de carne. Los demonios pronto dejaron de ser una aparición espontánea y muchos aparecían de la nada, en la casa de sus creadores.

No, realmente no me preocupan los demonios.

Tengo problemas más serios con los que lidiar.

He estado encerrado en mi habitación desde que mi mente comenzó a salirse de control, pero oigo lo que está sucediendo afuera.

Monstruosos gritos y gruñidos acompañan al clamor de la gente que pronto se ve silenciada entre chapoteos y el crujir de sus huesos.

Pero eso no me preocupa.

La puerta empieza a ser azotada. Golpe tras golpe la van debilitando y algunos cuernos y garras se dejan ver entre las grietas que van apareciendo.

Pero eso no me preocupa.

Finalmente la puerta cede. Extraños seres entran amenazantes y se abalanzan contra mí.

Pero eso no me preocupa.

Al instante, mueren triturados y atormentados de formas peores a las que hacía un rato.

Tengo cosas más importantes de las que preocuparme, como por ejemplo, los ruidos de mi cabeza ahora que son reales y no permitirán que nada externo me aleje de ellos.

Ni siquiera simples demonios.

Un héroe en el Metro

Este es un relato para el grupo Deus Ex Machina(actualmente cerrado) para el  “Reto Blogger” basado en una imagen dada.

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Un Héroe en el Metro

Al ver su reloj, recuerda que va tarde al trabajo. No se siente bien gracias a una enfermedad oportunista que lo ha atacado por sus horas extra y exceso de estrés. Sus constantes y molestos estornudos le recuerdan que aun a pesar de estar al borde de la muerte, tiene que trabajar, eso a pesar de ser solo un resfriado.

El metro, congestionado como siempre, avanza a velocidad constante mientras arrulla a muchos de los pasajeros. Todos como el aguardan resignados el largo trayecto enlatado hasta su destino, deseando que termine pronto al mismo tiempo que desean no termine jamas.

No ha desayunado, apenas logro despertar para ir a trabajar, a pesar de las horas despierto, cinco minutos de sueño lo pueden condenar a un día sin sueldo, no tan grande descuento, pero un duro golpe para su miseria, el debe ir a trabajar.

Un hombre duerme en su asiento recostado sobre un barandal. los demás tratan de ignorarlo mientras luchan contra el sueño pero lo monótono del viaje les hace la lucha imposible.

Se pregunta si es que es lo único que puede hacer mientras revisa sus cosas, dándose cuenta de que le faltan unos documentos. Muy tarde para regresar.

Hiro. Nombre muy parecido a “Hero” en ingles, ha sido el nombre que lo ha anclado a su condena. Héroe definitivamente no es y su vida aburrida ni siquiera es útil para la sociedad.

Se imagina que podría volar. Llegar muy lejos con su poder y visitar muchos lugares bonitos cuando salga de vacaciones del trabajo. Tal vez ir a una zona tropical, lejos de las siempre azotadas por el clima, islas de Japón.

La nieve le estorba, mas bien, la hacinación que provoca esta en la gente.

Todos metidos en el mismo lugar, buscando refugio con tal indiferencia que la única razón por la que se han cambiado su rutina es por el riesgo de morir. El cuerpo sabe sus limites, los humanos no comprenden sus propias limitaciones.

Hiro. El héroe volador que se fue a una zona tropical. Suena bien, si no se va lejos, podría al menos evitar subir al metro, lo importante es estar lejos de la congestión.

No estaría mal tener súper velocidad si no puede volar.

Regresaría a casa por los papeles que dejó y así no recibiría el regaño de su jefe y la correspondiente multa. Sin multa, tendría suficiente dinero para ir de vacaciones, aunque sea a una isla cercana, la playa tal vez.

La gente sigue adormecida. Cuando no duermen, hablan por teléfono, lo leen, lo tocan con la vehemencia de un amante desesperado. Telepatía entonces seria un buen poder. Tal vez algo como algún sentido de tecnocepcion para tener Internet en la cabeza y chatear con sus amigos a cada rato. Pero distraerse en horarios de oficina le acarrearía una multa, no se puede permitir mas multas, tan solo la que va a recibir por dejar los papeles sera grave.

Igual, no tiene amigos, no seria una habilidad muy útil…

Los vagones del tren se sacuden a intervalos regulares. Hiro mira por la ventana el paisaje que va quedando detrás y se da cuenta de que el mundo no necesita héroes. Menos uno que quiere irse de vacaciones, chatear en el trabajo y correr a ultra velocidad.

Las personas del vagón no lo miran, el lo agradece a pesar de que la mascara no deja ver sus expresiones.

Se dio cuenta de que ni aun siendo héroe, ni aun en sus propias fantasías, puede dejar de ir trabajar.

 

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