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Día lluvioso

Un dia lluvioso

Ok, mi participación para el #tallerlluvia para el grupo Acordes Literarios que se me ocurrió curiosamente, pensando en la sequía de mi país. A veces temo que si llueve todo se vaya a disolver.
(365 palabras) #noobcomplex


Un Día Lluvioso

Día lluvioso
Día lluvioso

El día que el cielo se llenó de nubes, todos sabían que se acercaba una tormenta.

La temperatura descendía ante la ausencia del sol mientras que cada quien seguía en sus labores cotidianas. El golpeteo de algunas gotas sobre los techos de zinc anunciaba el inicio de la lluvia.

Probablemente no se le pueda llamar una lluvia como tal, más bien como un chubasco. Un continuo gotear del cielo que con persistencia mojaba las calles polvorientas.

Las personas agradecieron que el clima refrescara, pero pronto comenzaron a renegar. El suelo polvoriento se convirtió en un lodazal resbaloso que hacia las calles intransitables. Las personas resbalaban y en su desesperación buscaron refugio.

El ruido de la lluvia se tornaba soporífero mientras esperaban que pase. El lodo era arrastrado constantemente hacia las alcantarillas pero parecía no acabar nunca. Fue tan solo el grito de una mujer lo que llamo la atención hacia donde un niño que había escapado de su madre, se disolvía bajo las gotas que lo bañaban y arrastraban como al resto del barro del suelo.

Todos miraron las calles vacías y entendieron la razón, aunque no comprendían como habían dejado pasar por alto algo tan evidente.

El tiempo transcurría mientras la lluvia, constante empezó a sonar más suave, como si cayera sobre una superficie gelatinosa. Los carros, las luminarias, las mesas de los locales, todo se disolvía como agua barriendo el barro y las casas comenzaron a ceder.

Los techos se disolvían y deslizaban en sus propias rendijas de desagüe. Los muros salpicados también cedían ante la persistente lluvia que, sin cambiar su potencia, seguía causando destrozos. Las personas que no lograban huir a los pisos más bajos apenas alcanzaban a gritar antes de descomponerse y ser arrastradas por las alcantarillas, hasta que estas se anegaron al no poder llevar todo el lodo al mar.

Cuando terminó de llover, poco podría deducirse del paisaje. Los arqueólogos del futuro tendrán problemas para determinar que hubo aquí. Probablemente hubiera habido alguna civilización en el lugar. Lo deducirían por el anegado sistema de drenaje, tapado por una masa grisácea petrificada que lleva la historia de una población que se disolvió con la lluvia de un día nublado.

Felicidad Eterna

Este relato esta formado por varias partes, dos por el momento, quizás en el futuro escriba mas. Es un pequeño experimento relacionado con la felicidad y usando las palabras que me ha dado Klara, lo desarrollé en dos rutas que presento a continuación.

  • Tiovivo
  • Magia
  • Luz
  • Estrella
  • Mundo
  • Fantasia

(1251 palabras) #noobcomplex


Nueva oportunidad

Apenas recuerdo aquel extraño mundo de fantasía donde el cielo se tornaba de colores pastel y los arboles eran como un garabato.

Fue tan solo unos minutos en los que estando somnoliento frente a una ventanilla, una extraña mariposa de colores resplandecientes revoloteaba frente a mi nariz. Irritado, desperté de inmediato e intente sacarla con cuidado sin éxito alguno.

No me hubiese hecho problema que se quede ahí, de hecho volví a dormirme con la mariposa aun sobre mi nariz, pero de vez en cuando se movía y me causaba cosquillas.

Ya harto, me levanté ante el asombro del resto de pacientes y agite los brazos buscando espantarla de mi nariz. La mariposa ante el escándalo salió volando y se posó sobre mi cabeza.

Me pareció que estaría más cómodo con ella ahí que en mi nariz, pero entonces sentí una gran fuerza empujándome por detrás. El suelo se abrió en una espiral de colores que fluían como acuarelas ahogadas sobre papel empapado y entonces me desmayé.

El cantar de unos pájaros me despertó.

Un bello paisaje de vibrantes colores me rodeaba. Nubes esponjosas flotaban sobre un extenso mar azul pastel, creando sombras que cubrían intermitentes arboles de garabatos verdes y troncos marrones poblados de aves de diferentes tipos.

Uno de esos árboles llamo mi atención.

Su tronco, más ancho que el resto, tenía una puerta grande cubierta por un espejo. En él, mi reflejo estaba en otro lugar similar a donde me encontraba. Pero detrás de mi reflejo había un gigantesco tiovivo de cuatro redondeles a cuatro pisos escalonados. Caballos unicornios y otros animales fantásticos rodeaban al galope la enorme estructura en una elegante marcha infinita.

Del centro del tiovivo salía un destello de luz, el cual seguí con la mirada hasta lo alto del cielo negro, coronado por una sola estrella.

— Ven — Dijo mi reflejo.

Dudando di un paso adelante y puse la palma de mi mano sobre el espejo, a lo que mi reflejo hizo lo mismo.

Avanzando entre a la vez que mi reflejo se quedaba del otro lado y me dijo.

— Ve, te reemplazaré acá hasta que vuelvas, hay cosas que tienes que resolver. — entonces se sentó del otro lado.

El cielo negro dominaba todo el horizonte. Las montañas blancas como algodón parecían estar cubiertas de extensos edredones parchados con diferentes formas. El suelo mismo era blando y tirándome sobre él, pude comprobarlo.

El tiovivo seguía su curso y un unicornio rompió fila para venirme a recibir.

— Ha vuelto. Bienvenido mi señor.

Golpeo con elegancia el suelo y un destello brillante se dispersó desde ahí por todo el lugar, revelando en el cielo un enorme castillo flotante.

— Venga, mi señor. Es hora de que visite el castillo para continuar con el ritual.

Subiendo al unicornio, este comenzó a galopar a toda velocidad, casi como si fuera a volar. El viento en mi cara me obligaba a cerrar los ojos hasta que repentinamente la marcha, sin reducir la velocidad, se hizo más suave.

Mire asombrado al costado y vi el suelo alejarse rápidamente mientras nos acercábamos al castillo. No me preocupo caer pues pensé que el suelo seria lo suficientemente esponjado como para no recibir daño, pero el unicornio dijo

—Sujétese bien, mi señor, estamos por llegar.

Aferrándome a su cuello con mis brazos, cerré los ojos con fuerza para evitar caerme. Y momentos antes de llegar, pude ver la luz del tiovivo llegar justo al centro del castillo desde abajo.

Al llegar el unicornio se quedó en su sitio sin decir nada y seguí el camino hasta la puerta principal, la que se abrió de par en par.

El gran salón estaba muy iluminado desde el centro con la luz del tiovivo que se reflejaba con espejos dispuestos en las paredes, terminando en unas planchas que brillaban intensamente cuando la luz les llegaba. En el centro del salón había un atril que se me hizo familiar.

— Ha vuelto, mi señor —una voz de origen desconocido retumbo en el salón. —Le hemos extrañado, esperamos que le vaya bien en el otro mundo.

De las paredes se desplegaron atriles con diferentes juguetes que me miraban fijamente.

Un ejército de soldaditos de plomo rodeaba las orillas de las repisas que sostenían los atriles y el sonido de ovaciones inundo el lugar.

—Mire mi señor, todos le hemos extrañado. ¿Es muy duro el otro mundo?

Lo recordé, a menudo venia aquí a jugar. ¿Cuándo deje de venir?

En mi cuello resplandeció el collar que me había heredado mi padre.

—Hemos cargado la llave de su reino. Por favor, vuelva otra vez cuando quiera.

Sus palabras parecieron entristecerse

—¿El Rey ha muerto, verdad?

—Si, ya hace años.

El silencio contrastaba con la alegría de hace rato

El collar de mi padre seguía resplandeciendo y entendí que no debí dejar de venir.

—No se preocupen, volveré y esta vez traeré a mi hijo como lo hizo mi padre conmigo.

Lo esperaremos por siempre, mi señor.

Al salir el unicornio me recibió con solemnidad, llevándome de nuevo hasta el tiovivo desde donde salió y con una reverencia, se despidió para integrarse de nuevo al carrusel.

Camine hacia el gran árbol donde estaba la puerta espejo y viendo a través de ella, estaba mi reflejo esperando.

—¿Te he hecho esperar mucho?

—No tanto como te he hecho esperar a ti.

Atravesé la puerta y cambiamos lugar con mi reflejo. Su rostro mostraba tristeza y antes de poder despedirme, me dijo.

—¿El rey ha muerto, verdad? Su reflejo ha desaparecido desde hace años y yo me siento muy débil. ¿Traerás a tu hijo la próxima vez?

—Si —respondí mirando al suelo —Aunque no se como volver, llegue por accidente y solo mi padre sabia como llegar a voluntad.

—Es simple, siéntate con él una noche y léele el libro en blanco que está en tu habitación. Ese que tienes soportando la pata de una mesa coja porque nunca supiste leerlo y te supo mal desecharlo porque era un regalo de tu padre.

Seguí mirando al suelo sintiendo culpa. Pero mi reflejo pareció animarse un poco.

—Visitaremos al rey pronto, no olvides lo que te he dicho y asegúrate de usar la llave que han cargado en el gran palacio flotante. Lee las paginas desde el fondo de tu corazón y las letras irán apareciendo conforme las leas. Enséñale a tu hijo este mundo y que él se lo enseñe a los suyos también. El rey lo creó para eso y esa es su voluntad. Apresúrate, abriré el portal para que puedas regresar, una vez fuera, todo quedara en tus manos.

Salí por el portal tal y como entre. Pero antes eche un vistazo al hermoso paisaje que dejo atrás. Sé que al salir todo volverá a ser gris y me dolerá el cuerpo como siempre pero ahora sé que puedo volver cuando quiera. Mi hijo estará feliz de visitar este lugar.

Al abrir los ojos, la mariposa se había vuelto a posar sobre mi nariz y la gente me miraba extrañada. Estaba en el suelo y al parecer fueron solo unos minutos en los que estando somnoliento frente a una ventanilla, una extraña mariposa de colores resplandecientes revoloteaba frente a mi nariz y caí tratando de alejarla. Levantándome sacudí mis ropas y oír mi nombre por el anunciador a la vez que la mariposa volaba alejándose para tal vez volverla a ver cuándo le vaya a contar a mi hijo sobre aquel hermoso mundo donde lo llevaré tal y como mi padre hizo alguna vez.

(487 palabras)

El Fracaso del heredero

Apenas recuerdo aquel extraño mundo de fantasía donde el cielo se tornaba de colores pastel y los arboles eran como un garabato.

Fue tan solo unos minutos en los que estando somnoliento frente a una ventanilla, una extraña mariposa de colores resplandecientes revoloteaba frente a mi nariz. Irritado, desperté de inmediato e intente sacarla con cuidado sin éxito alguno.

No me hubiese hecho problema que se quede ahí, de hecho volví a dormirme con la mariposa aun sobre mi nariz, pero de vez en cuando se movía y me causaba cosquillas.

Ya harto, me levanté ante el asombro del resto de pacientes y agite los brazos buscando espantarla de mi nariz. La mariposa ante el escándalo salió volando y se posó sobre mi cabeza.

Me pareció que estaría más cómodo con ella ahí que en mi nariz, pero entonces sentí una gran fuerza empujándome por detrás. El suelo se abrió en una espiral de colores que fluían como acuarelas ahogadas sobre papel empapado y entonces me desmayé.

El cantar de unos pájaros me despertó.

Un bello paisaje de vibrantes colores me rodeaba. Nubes esponjosas flotaban sobre un extenso mar azul pastel, creando sombras que cubrían intermitentes arboles de garabatos verdes y troncos marrones poblados de aves de diferentes tipos.

Uno de esos árboles llamo mi atención.

Su tronco, más ancho que el resto, tenía una puerta grande cubierta por un espejo. En él, mi reflejo estaba en otro lugar similar a donde me encontraba. Pero detrás de mi reflejo había un gigantesco tiovivo de cuatro redondeles a cuatro pisos escalonados. Caballos unicornios y otros animales fantásticos rodeaban al galope la enorme estructura en una elegante marcha infinita.

Del centro del tiovivo salía un destello de luz, el cual seguí con la mirada hasta lo alto del cielo negro, coronado por una sola estrella.

Mi reflejo me miró fijamente mientras yo miraba detrás de él.

—¿Puedes ver todo esto? —preguntó

—Claro, es fantástico, nunca he visto tantos colores.

Su mirada era pesarosa. Con un tono pausado prosiguió

—Me alegra que lo disfrutes, pero tú no puedes ver.

Cuando me dijo esto, sentí una punzada en mi cabeza. Es cierto, no puedo ver. Este mundo de fantasía es lo más hermoso que he visto desde que perdí la vista y entendí que no era real.

—Ven, aún hay más por ver

Mi reflejo no parecía convencido de sus palabras, pero mantenía su tono firme y sincero.

Agachando la mirada di un paso al frente y puse la mano en la puerta espejo.

La mano de mi reflejo puso su palma sobre la mía y antes de tocar el espejo unos grilletes aparecieron sobre su muñeca.

—¿Lo sabes, verdad?

—Lo sé.

—¿Vas a venir?

—Iré

Mire atrás una última vez y mientras atravesaba la puerta vi como el agujero de colores detrás de mí se disolvía como si un vaso de agua se vertiera sobre un lienzo con acuarelas.

Maquinas voladoras de fantasia

Lewg

Me levante cuando todos se habían dormido, prometiendo no sorprenderme esta vez, pero falle como en todos los intentos anteriores.

Saliendo al patio de mi casa durante la noche, miré al cielo adornado por la luna blanca del cielo que adornaba la perpetua oscuridad de la noche. El silencio apenas era interrumpido por mis pasos en la grava del suelo mientras caminaba con cuidado para no interrumpirlo de ninguna forma.
Alcé la mirada y al ver nada más que la luna, sentí alivio al notar que esta vez podría cumplir mi promesa, uno simplemente no puede sorprenderse del vacío, sin embargo, conforme más tiempo lo veía, mas sentía que me equivocaba.
¿Qué hay detrás de la luna? El silencio sobre la tierra no se compara al del espacio exterior. No hay nada hecho por humanos capaz de alcanzarla, menos para ver detrás de ella y aun así, las personas aún se empeñan por bajar la luna cada noche con ya rutinarios poemas envejecidos, acompañados por versos nuevos pero insípidos.

La ciudad carecía de sus luces características como cada noche con luna blanca y mi casa no era la excepción haciendo difícil el andar sin tropezar, pero como ya era costumbre, no importa cuantos pasos de, no hay obstáculos que me hagan caer.

El tiempo continuo fluyendo, ya cerca de la media noche pensé en volver, orgulloso en parte por no haberme sorprendido tanto como es normal, pero tan pronto como vi que las manecillas de mi reloj marcar las doce, involuntariamente volví a mirar al cielo.

La estampa era fascinante. Lewg volvió a aparecer, esta vez montado en aparato que como siempre logró adecuar para sus fantasías, un bus de paredes desgastadas, seguro que lo encontró abandonado en algún lugar distante y al que reemplazo sus ruedas por sus aparatos con los cuales siempre experimentaba.

Sorprendido y ya importándome poco mi promesa, salté con todas mis fuerzas, primero alcanzando no más de diez centímetros de altura pero después de varios intentos, logrando llegar al techo de la bodega de mi casa.

Lewg seguía mirando al horizonte subido al techo del bus, dejándolo desplazarse a su voluntad lentamente, seguro con la intención de admirar el paisaje desde su invento, pero aun así, se alejaba más rápido de lo que podía saltar.

Salté con más fuerzas para llegar al techo de una casa cercana y salte aún más fuerte para subir sobre un edificio algo más lejos de mi casa. Mientras veía a Lewg empezar a sobrevolar la ciudad.

Corriendo de techo en techo iba dejando detrás mi casa pero dejo de importarme, yo quería hablar con él una vez más. Fascinarme con sus historias e inventos. Conocer lugares distantes que jamás he visto, pero seguía resultándome difícil llegar a él.

Salté una vez más con todas mis fuerzas, esta vez sin tener de objetivo un edificio sino al bus levitando entre la luna y la ciudad y mientras subía, miré abajo.

Me di cuenta de que mientras subía, la ciudad se iba encogiendo. Más bien, yo me hacía más grande, no lo es en realidad, pero pude tapar el edificio más grande con mi pulgar.

Distraído por la sensación de libertad, olvide mi objetivo primordial y estuve cerca de chocar contra la luna, pero llegue al máximo de lo que podía saltar.
Volví a mirar la ciudad. La oscuridad de la noche no la había devorado. La luz blanca de la luna le daba un aspecto plano dibujando grises siluetas contra el fondo negro que la hacían ver como un dibujo en dos dimensiones.
El viento me empujaba lento pero seguro en diferentes direcciones y pude ver diversos ángulos. De nuevo alce mi pulgar y esta vez pude tapar toda la ciudad.

Agitando los brazos trate de subir un poco más. Para poder saltar necesitaba un apoyo, pero era imposible. La luna arriba, la tierra abajo, el vacío del cielo me resultaba insignificante comparado con el vacío del aire en el que flotaba.
Vi mi reloj marcando las tres de la noche. La luna blanca está cerca de esconderse y yo, no logre cumplir mi promesa ni alcance a Lewg, igual que siempre. Sentí la desesperación de no tener nada donde poner mis pies y un nudo en la garganta me recordaba mi fracaso.

Acurrucado y a merced del viento, miré al cielo y trate de tapar la luna con mi pulgar, pero tan cerca era imposible.

¿Qué está más vacío? ¿El cielo? ¿La tierra? ¿El viento?

Pensando en estas cosas mis pies sintieron algo donde apoyarse.
Tras un breve sonido metálico mis pies se hundieron un poco en la carcasa de latón del bus de Lewg, quien, sin mirar atrás tan solo dijo “¿Qué buscabas esta vez?

No respondí, solo me senté donde aterricé y me quede en silencio hasta que me llamo diciendo “Ven, desde aquí se puede ver mejor”

Sentados al frente del bus, vi como la ciudad volvía a crecer y yo volvía a encogerme.

La luna se encogió hasta que pude volver a taparla con mi pulgar, los techos volvían a resultarme familiares y mi casa se divisaba entre los tonos grises de la noche.

Llegamos exactamente hasta el mismo lugar donde lo vi a media noche y antes de bajarme me preguntó “¿Por qué no haces un bus igual? También podrás ver la ciudad desde arriba. Hay lugar para todos en el cielo”.

Me despedí del desde mi patio y lo vi alejarse al tiempo que la luna se escondía en el horizonte. Mientras entraba a mi casa tratando de no despertar a nadie, recordaba el motor anti gravitatorio que mantenía levitando al bus.

Lewg siempre prueba sus inventos por la noche de luna blanca y algún día haré lo mismo también.


Relato para el reto Blogger del grupo Deus Ex Machina(actualmente muerto) consistente en escribir sobre la imagen adjunta.
Este relato además es una transcripción de un sueño que tuve anoche, siendo las dos ultimas líneas lo que tuve que llenar pues, me desperté antes de ver el final.

El Himno Nacional

El Himno Nacional

La producción del himno nacional fue realizada por decreto presidencial, buscaba realzar todo el patriotismo posible por lo cual se reunieron cada uno de los símbolos patrios, uno de los cuales era una imponente ave en peligro de extinción.

Luego de una exhaustiva búsqueda, tendieron una trampa en un nido, sabiendo que el ave llegaría tarde o temprano, capturándola exitosamente.

Después de varios intentos en cautiverio, lograron que el ave pronuncie los sonidos característicos de su especie y lo grabaron satisfechos, acto seguido, entregaron al ave a una reserva para animales en peligro de extinción y procedieron a la producción del himno.

El presidente se encontraba satisfecho, los ciudadanos sorprendidos de la solemnidad del himno derramaban algunas lágrimas al ver elevado su patriotismo y declaraban su fidelidad a la madre patria. Sin embargo, nadie nunca antes había oído a esa ave cantar. Era imposible que la mayoría de la población la haya oído pues, aparte de vérsela en el escudo del país,estaba en peligro de extinción.

Su canto resonó solemne por todo el país en cada evento cívico y, aun sin saber el significado de este, la gente termino asociándolo al himno, desconociendo lo que significaba.

Con el tiempo, el himno sonó por todo el país, llegando hasta donde habitaban las grandes aves que fungían como uno de los más importantes símbolos patrios.

Oían confundidas el canto de su congénere y, aterradas por el comportamiento humano, huyeron lejos a las montañas.

No hay nada más doloroso que oír continuamente a una madre gritando “¡Déjenme ir, mis hijos morirán de hambre!”

La maldicion

Este relato pertenece a mi participación en el “Taller de #escritura nº25. Móntame una escena: la maldición” y también forma parte de mis relatos y novelas correspondientes a las crónicas, de las que hablaré mas adelante.

Escena propuesta
La escena de este mes tendrá un único requisito: ha de llevar por título La maldición, a secas, sin ninguna palabra más. Solo La maldición. A ver qué os sugiere este título a cada uno de vosotros.

Reto opcional
Como reto extra y opcional (esto quiere decir que NO tenéis que hacerlo si no queréis, pero siempre es recomendable porque sirve de ayuda para pulir técnicas narrativas), os proponemos escribir todo el relato sin usar la letra “t”. ¿Os atrevéis a intentarlo?

Si queréis probar suerte con el reto opcional, mi recomendación es que escribáis primero el texto sin preocuparos por él y después, en la reescritura, vayáis quitando las tes que aparezcan poco a poco, buscando sinónimos o frases alternativas.

A continuacion mi participación que tambien puede ser encontrada en el post citado a continuación.

https://www.literautas.com/es/taller/textos-escena-25/3247

La Maldición

“Llegará el día y el día será, cuando lo que una vez fue suelo, en el fondo yacerá.

Desolado e invisible yacerá.

El mar romperá sus barreras, pulverizará las rocas en arena fina, la desplazará y dejara donde alguna vez hubo vida, creando un desolador sepelio enorme e infame que almacenará los pecados de la humanidad.

Pero, ¿quién mejor que Gaia para acarrear el cambio?

Sus amplios campos surgirán del mar, buscando la luz del sol.

Sus enormes cordilleras desafiarán al cielo.

Pero el arenoso sepelio permanecerá como lúgubre recuerdo de aquellos vivieron en pecado”.

— Es lo que hay, la profecía habla, pero no se cumplirá aquí, si no en aquel mundo en el que vives.

El viejo observaba las palabras aparecer en el papel, comunicándole

cosas que debían suceder en mundos ajenos, pero sucedían en el suyo

Imaginando que su amigo se preocuparía, por lo que quiso calmarlo diciendo:

— Guarda la calma, Lo veía venir, en realidad, me incomodaba lo mucho que demoraba en suceder.

Dejando de escribir, quiso beber un poco más de café, pero no pudo, su mano le pedía escribir algo más, algo que él no sabía que era, pero accedía llevar al papel.

— Creo que deberías avisar a los demás, quizá puedan salvarse, hacer algo, asegurar que alguien se salve, no creo que la erradicación sea la solución de los problemas de Gaia.

—Eso es imposible — escribió el viejo — sabes que no alcanzare a comunicarlo, la maldición de la profecía hace que los hechos se realicen con solo una hora de previsión.

Se dibujó un silencio en el papel y el viejo dejo la pluma a lado del cuenco de café para recordar cosas de su vida.

No le pesa morir por sus pecados, pues él fue uno de los más grandes pecadores.

Incluso a pesar de haber querido enmendar sus errores en aquel gran programa.

Incluso a pesar de haber salvado a aquel niño de ese mismo programa.

Su mano quería escribir un nuevo mensaje de su amigo y regresa al papel para leer sus palabras.

—Podrías escapar, aun puedes hacerlo.

—No lo creo necesario, he vivido lo suficiente y es hora de dejar el relevo a los más jóvenes. Me agradaría saber que mi hijo se encuentra bien y tendrá un lugar el nuevo mundo que desea Gaia, pero he usado las palabras equivocadas con él y ha huido despavorido sin que le pudiera decir acerca de la profecía.

—¿Y si ampliamos un poco más la profecía? Seria grandioso saber si habrá alguien para vivir después del fin.

—Claro, ¿por qué no?

La cara del viejo parecía iluminarse al leer las nuevas palabras:

“Aun con el caos bajo el cielo, habrán hijos de la humanidad que sobrevivirán.

Engendrados por los pecados de los hombres, desconocerán a los dioses, serán como dioses y no llegaran a serlo, conseguirán la mirada de

Los cuervos, quienes horrorizados vieron morir a aquellos a quienes amaron desde sus orígenes y los llevaran al amparo de sus alas, para que sean los nuevos guardianes del mundo, con el fin de prepararlo para el regreso de aquellos que huyeron más allá del cielo”

—Habrá quienes sobrevivan…

—Eso parece, pero hay un regalo más que quiero que veas

“Los hijos desgraciados de la humanidad, buscaran comprender aquello que ya no posee esencia y serán reunidos por aquel cuyo miedo por Poseidón, le hace rey sobre él.”

Secándose las lágrimas, el viejo dejo de escribir, la felicidad lo desbordaba.

—No creo que nos quede mucho. Deberías hacer lo que debas hacer. Aunque solo fui sangre de una pluma en el papel, ha sido un placer ser su amigo.

—¡Pero!… – El viejo lloraba al escribir – cuando muera, dejaras de vivir y el mundo que creé se encerrara en un ciclo inacabable.

—Eso no es problema, a pesar de lo difícil que fue, lo pasé bien a su servicio.

Secándose las lágrimas una vez más, escribió un pedido a su amigo.

—Quiero pedir algo, cuando vuelvas a la vida, cuida a mi hijo.

—Dalo por hecho. Gracias, mi buen amigo.

El viejo se puso en marcha, cogió su libro y lo guardo en una caja de madera , que guardó en una caja de hierro aislada, cerró con llave la cual fue a dejar al lugar donde siempre la dejaba para que su hijo la localice con facilidad; debajo de la alfombra.

Al erguirse, vio una gran ola.

La profecía empezaba a tomar forma.

Ciudad Laberinto

Relato Corto: Laberinto

Relato para el reto Blogger del grupo  Deus Ex Machina(actualmente desaparecido)

Este relato es uno de mis favoritos por su estilo y narrativa, casi no recuerdo su origen pero estaba basado en un sueño.

Actualización:

Este relato ha sido corregido y ahora forma parte de la antología de «Los Frutos del Tiempo. Primera Cosecha». Mientras lo corregía, me di cuenta de muchos errores cometidos por simple ignorancia, especialmente en temas relacionados con las comillas y los diálogos de múltiples párrafos. Después publicaré lo que he aprendido corrigiéndolo.


Laberinto

Ciudad Laberinto
Ciudad Laberinto

—¿Sabes? El camino descampado solo es visible cuando has dado un paso dentro de él. Mientras estés en el bosque todo es un laberinto de árboles infinito y desesperante. El fuego suele ser tu aliado, destruyéndolo o acabando con tu agonía. La primera puerta se abre frente a ti.

La voz parecía retumbar en mi cabeza pero la persona frente a mí, con una taza de café en una mano y un periódico enrollado en la otra, hablaba con soberbia señalando una calle muy transitada.

—No esperes que un dragón te visite cuando te pierdas en el bosque, no esperes que un volcán lo devore. Desde aquel momento en el que perdiste las esperanzas de salir, las puertas se te han cerrado.

Solo dejó de hablar para tomar un sorbo de café. La gente, a mi alrededor, se quedaba quieta cada vez que él callaba y recuperaba el movimiento al ritmo de sus palabras. Las calles parecían retorcerse sin cambiar de forma alguna, y yo, aún más confundido, levantaba mi taza de café casi vacía al momento en el que él lo hacía para no perderme de sus palabras.

—¿No decías que eras quien cambiaría el mundo? Sólo tienes treinta años y has abandonado toda esperanza, saltaste desde aquel edificio y a mitad del camino me has llamado. Dios, demonio, auxilio, socorro… ¿En qué estabas pensando? Abarcando tanto, cualquiera te iba a responder. Pero he llegado primero y ahora vamos a jugar.

»El mar embravecido agita sus aguas contra la tierra que aguanta por toda la eternidad sus ataques.

»La roca, infinitamente más dura que el agua, va cediendo poco a poco hasta volverse polvo. ¿Creías que tú, siendo un simple mortal, cambiarías algo?

»El cielo siempre cambia, la tierra también, la misma ciudad fluye constante al ritmo de mis palabras.

»¡Mira! Las miradas acusadoras de todos aquí están sobre ti. ¿Qué te hizo creer que serías tan especial como para poder escapar del tormento que fue asignado a todos los mortales?

»Se te ha privado del fuego. No hay un gran dragón que despeje el bosque. Las puertas siempre abiertas se te han cerrado y tú, inútil, estás sentado en una silla bebiendo café. Sin azúcar, sin agua; un trago amargo que pasas con dificultad por tu garganta esperando una respuesta clara.

Las furiosas y frustradas miradas de los transeúntes se fijaron en mí, tan pronto como el hombre comenzó a hablar. Acusadoras, agotadoras, dolorosas… No había nadie que me distrajera del cruel tormento que les asignaron sobre mi.

Las calles parecían retorcerse en un ciclo infinito para que la gente y sus vehículos volvieran a pasar, mirándome, achacándome por hacer trampa en este juego que llaman vida y cada vez llegaba más gente, más animales, más calles y más edificios.

El amargo sabor en mi boca coincidía con su acusación. Indigno de la vida, probé la amargura de un mero café sin agua y sin azúcar, como castigo leve para mi intento de escapar. La tierra tiembla ante la cada vez más concurrida calle frente a la cafetería. El hombre retomó su discurso al terminar de beber otro sorbo de su aparentemente inagotable taza.

— ¿Cruel castigo te resulta masticar granos de café? Peor fue aquello que te llevó a saltar, ¿verdad? No esperes que tu intento de escape pase desapercibido, mira, la gente se reúne para ver tu desmembrado cadáver. pudiste haber elegido un final más digno.

»Tus ropas desgarradas, tus órganos expuestos, las piernas abiertas exhibiendo tú miseria. ¿Era necesario saltar desde el edificio a tropel?

La gente se reunía precipitada y haragana. Observaba con desdén aquel cuerpo destrozado que fui alguna vez. Sus miradas parecían desdoblarse solo para vernos al mismo tiempo, al cadáver y a mí, al uno con lástima y al otro con desdén. Al muerto como alguien bueno y a mí, como a un infiel.

La tierra se movía y la gente fluía por las calles como si fueran la sangre de las arterias de la gran ciudad. El tiempo continuó pasando y poco a poco se olvidaron de mí, aquel que un día saltó desde lo alto de un edificio a tropel, que se desmembró al chocar con tanto obstáculo que encontró durante la caída y aplastó a la verdadera razón por la que me miraron con lástima; un pequeño pichón.

—¿Sigues mirándote con autocompasión? Has pedido auxilio y yo te lo di. ¿Quién te crees que soy? ¿Un demonio? ¿Un simple trickster perdido en el tiempo? Yo soy tú y aquí estoy, riéndome de tu decisión, burlándome de tu desgracia, siendo reflejo de lo que serías si no hubieses saltado.

»No, tienes razón, no soy tú, porque has llegado aquí por tu estupidez y yo, tan solo riéndome de tu insolencia, estoy desde siempre y hasta siempre.

»El fuego es tu aliado; quema el bosque. El camino descampado solo se ve al salir del laberinto de árboles. Deja de lamentarte y avanza, pisotea tu cadáver, sueña en grande y recuerda: el cielo siempre cambia y la tierra también. Hasta la roca más dura es molida por el agua tan suave.

La miseria de mi vida se había ido hasta que me convertí en una baldosa más de la acera. Fui una vida disfrutada que se truncó antes de terminar naturalmente y aquel pichón que maté mientras caía, recibió cristiana sepultura.

Paloma parda y sin plumas, tuvo las alas que me faltaron para evitar llegar al suelo. Acabé con su vida antes de que pudiera comenzar la suya y recibió un entierro digno mientras yo sigo estampado en el suelo como una baldosa más de la acera.

Las calles recursivas se retuercen como un laberinto; los faroles y peatones son simples arbustos de este bosque. El peligro son los árboles gigantes, enormes guardianes permanentes en el tiempo capaces de guiar a idiotas directo hasta el suelo. Ayer mismo cayó otro semejante a mí.

Pobre idiota, o tal vez… un genio.

Saltó desde lo alto, sin prisa, sin apuro.

Estiró las piernas con orgullo y sin temor de su decisión.

Llegó al suelo de espaldas sobre un auto que se hundió y, molido de todos sus órganos internos; falleció.

Así, digno, orgulloso y estúpido, logró escapar mejor que yo, pero a diferencia de mí, la gente con lastima lo miró.

Lo levantaron, lo trasladaron y lo enterraron, nunca penó.

Nunca se lamentó.

Nunca.

Desperté.

El calendario marca mi cumpleaños veinte. No lo soñé pero no morí. No viví. Cuando cumpla treinta saltaré otra vez hasta morir como aquel tipo, digno y orgulloso. O más bien, viejo y en un sofá frente a una chimenea. O más bien, lo que se venga según actué conforme a lo que ahora sé.

—No has escapado —dijo la profunda voz—. Nunca has escapado. No creas que lo que viste fue un sueño, ni olvides el dolor previo a tu muerte. El fuego es tu aliado, puedes quemar el bosque o morir incinerado. No dejes nada pendiente o volverás a comenzar. El laberinto de árboles conforma el bosque tú, simple viajero, no eres más que una pulga perdida entre los matorrales.

»Tienes manos, tienes pies, tú decides si enciendes una antorcha o saltas desde los árboles, mientras yo, aquí, desde siempre y hasta siempre, te sigo vigilando hasta que olvides en que te has equivocado y vuelvas a saltar.

Desperté.

El aroma del café inundaba mi olfato.

La gente a mí alrededor me observaba aterrada.

«¿Quién lo empujó hacia la calle?», se preguntan. Pero lo que no saben es que en realidad, lo deseaba.

El hombre en la cafetería sigue tomando su café, me mira con el periódico enrollado en su mano, mientras con la otra sostiene la taza de la que vuelve a beber.

 

Carta del historiador Colier a Lietse

El profesor Stratovik fue el único que hizo una descripción exhaustiva de los cristales de Dorian, pero aparte de eso, la documentación disponible únicamente se refería a la forma de obtener y aprovechar su energía que podía ser térmica, lumínica o de una extraña naturaleza dañina que impide que la toquen cuando se la expone a ciertas circunstancias que han sido prohibidas reproducir por considerarse herejía.

Conocido por su profundo conocimiento de la naturaleza, aportó nueva tecnología a la sociedad contemporánea, la cual fue inmediatamente aceptada por todos los habitantes del lugar, a pesar de que el simplemente apareció cierto día tirado en la playa, casi sin recuerdos de su pasado ni su origen.
Constantemente está en su habitación investigando textos antiguos que casi nadie es capaz de leer, que hablan de sabiduría olvidada que nadie puede aprovechar.

Antes de su llegada, los cristales de Dorian solo eran usados como fuente de calor o ignitor para la cocina, pero desde entonces se ha desarrollado una gran tecnología alrededor de ellos, sirviendo ahora para propulsar los grandes cruceros que navegan por el flujo de Coulumb. Sin embargo, estos cristales no son fáciles de conseguir.

EL profesor nunca estuvo de acuerdo en centrar toda la civilización alrededor de estos cristales pues los llamaba, “recurso no renovable” y su minería es de alto riesgo, pero, contrario a sus deseos, los demás investigadores incluso descubrieron como solidificar el agua con estos cristales. Con el tiempo, el agua solida fue llamada hielo y su uso se popularizo en los continentes más cálidos hacia el sur.

Gracias a sus investigaciones, el comercio fue posible al poder navegar por la Gran Corriente de Coulomb con seguridad y la sociedad se logró interconectar hasta niveles nunca antes visto. En ese momento habían pasado 300 generaciones desde que llegó.

Nadie se explica cómo es capaz de vivir tanto tiempo. Mientras que las demás personas mueren, él se mantiene joven, como si el tiempo no pasara para él.
Esto ha causado envidias y conspiraciones que simplemente lo obligaron a recluirse en un lugar desconocido al que solo ciertos habitantes de la gran republica de Dorian saben cómo llegar.

Se han oído rumores de que una chica fue encontrada en la playa, en el mismo lugar que el profesor fue encontrado hace 600 generaciones, pero esta vez hay muchos interesados que observaron desde lejos junto a nosotros.
El profesor Stratovik fue en persona al lugar y, después de observar con asombro los rasgos de esta chica, la adopto y llevo a vivir junto a él, entrenándola en todos sus conocimientos durante largo tiempo.

La gran guerra intercontinental se desató al reducirse la minería de los cristales de Dorian y la confederación de repúblicas marinas de Junan logró dominio por sobre todo el mundo conocido. La represión y los impuestos se incrementaron a niveles ridículos, amenazándose con la destrucción completa a las sociedades que siquiera tarden un poco en entregar su tributo. Hasta el momento han pasado 675 años desde la llegada del profesor.

Durante estas épocas se descubrieron nuevos minerales en los yacimientos de los cristales de Dorian, los cuales a pesar de ser conocidos desde antes, solo obtuvieron valor cuando el profesor los estudio y determino sus propiedades.
El mineral destellante y blando llamado oro fue localizado en las inmediaciones de los ríos de las cuevas de Dorian, pero para acceder a esos ríos tienen que atravesar las praderas de espinas sangrientas bajo el riesgo de muerte debido a la extraña sed de sangre que tienen estas plantas.

El profesor estimaba que estas plantas vieron alterado su biología ante la influencia de los cristales de Dorian, pero le prestó poca atención para poder concentrarse en su eterna investigación de una fuente de energía alternativa que pueda evitar el monopolio de cristales que ejerce la confederación de Junan sobre el resto del mundo.

La chica encontrada en la playa, al igual que el profesor, también podía vivir por sobre generaciones tras generaciones y resultó ser una fuente inesperada de ayuda para este pues, su hambre de conocimiento y gran inteligencia solo podía ser comparada con el mismo.

A menudo se la encontraba en otro laboratorio que construyó por si misma investigando y armando aparatos exóticos que generalmente tenían la particularidad de explotar sin previo aviso, obligándola a reparar su laboratorio con bastante frecuencia. Sin embargo, su inventiva y capacidad de exploración la convirtieron en la mejor discípula del profesor, quien confiaba en ella tanto que la enviaba en misiones de campo, las que cumplía con eficiencia gracias a sus inventos.

En un trabajo colaborativo, fueron capaces de crear nuevas formas de energía basados en la evaporación del agua, siendo un recurso renovable confiable y de fácil acceso. Pero los espías de junan descubrieron estas investigaciones y llevaron su informe al gobierno central, que planeo una emboscada hacia el profesor para secuestrarlo y evitar el fin de su monopolio. Hasta entonces han pasado 1000 generaciones.

Adjunto a esta carta el espejo de Junan y las lágrimas de Dorian con el fin de que te ayuden en tu investigación además de este resumen de los documentos históricos de Dorian que logré leer de las ruinas del templo del viento.
Sé que terminaste las botas de Coulumb y que estas te ayudaran a cruzar la corriente pero sin una guía y a pesar de que la corriente fluye en línea recta, seguro te perderás. Usa el espejo para guiarte con las estrellas y las lágrimas para seguir a flote en caso de que caigas al agua.

Cuídate de los merodeadores del mar y busca la ayuda de los comerciantes de Coulumb.

Esperando que consigas tu meta, me despido hasta lograr alcanzarte.
Saludos de mi parte.

Atentamente, Colier, historiador oficial de Dorian.
N/A:

Esto es inaudito, he vuelto con los relatos dedicados D:
Reto de thenightoflongfangs con las palabras sangre, oro, muerte, espejo,

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